
Lo que prometía ser una travesía de descanso y entretenimiento a bordo de un crucero terminó convirtiéndose en un episodio de fuerte exposición mediática. Una pareja de influencers cubanos encendió las redes sociales tras compartir un video en el que cuestionan duramente su experiencia con la compañía MSC Cruises, generando un debate que rápidamente trascendió su audiencia habitual.
El material, difundido en plataformas digitales por Maylén y su novio Harold Fong, acumuló miles de visualizaciones en pocas horas, evidenciando el alcance que pueden tener este tipo de testimonios en un ecosistema donde las experiencias personales se convierten en contenido de alto impacto. La narrativa presentada por los creadores se centra en una sensación de decepción frente a lo que consideran una promesa de servicio no cumplida.
Las críticas: servicio, organización y expectativas incumplidas
En su relato, los influencers detallan una serie de inconformidades que abarcan desde la atención al cliente hasta la logística en un viaje a bordo del MSC Grandiosa. Señalan que el trato recibido no fue el esperado, describiendo una experiencia marcada por desorganización, falta de respuesta efectiva ante reclamos y deficiencias en la calidad del servicio.
Aunque no se trata de una denuncia formal con implicaciones legales, sí constituye una crítica directa a la experiencia del usuario, un elemento clave en la industria de cruceros. La pareja sostiene que la realidad vivida no coincidió con la imagen proyectada por la empresa, lo que, según su criterio, genera una brecha entre la expectativa del cliente y el servicio final.
La situación estalló tras la incautación de su dron por parte del responsable de seguridad del barco; no obstante, Maylen subrayó desde los primeros instantes del video que el conflicto no se limita a la pérdida del dispositivo, sino que responde a un problema de mayor alcance.
«Esto es una denuncia pública a la línea de cruceros de MSC. Y no, no es por el hecho de que nos hayan confiscado un dron, sino por el pésimo servicio al cliente y la actitud con la que el jefe de seguridad de MSC Grandiosa nos trató», denunció la creadora de contenido y estratega de mercadeo.
Maylén afirma que dentro de la embarcación no existe ninguna indicación clara que prohíba operar drones. Asimismo, señala que cuando solicitó al agente que identificara la disposición correspondiente en las normas del servicio, este no fue capaz de localizarla.
«Dentro de su página de MSC Creators, ellos tienen un apartado donde te preguntan como creador de contenido si tienes un dron. Es decir, que si eres creador de contenido, sí puedes volar un dron», añadió en referencia a la página web de la compañía de cruceros. También explica que jamás voló el dentro de la embarcación.
La situación escaló cuando un agente de seguridad de la embarcación amenazó con llamar a la policía de Barcelona, donde arribaría el crucero. En ese sentido no tardó en dar su humilde valoración de su experiencia. «Yo le daría un 1 de 10, y un 1 para no darle un 0 de 10, porque es pésimo. Conclusión: no gastes tu dinero en MSC», acotó en el video.
A su vez arremetió contra las autoridades europeas: No es culpa de los filipinos, los indonesios, las personas que trabajan aquí que son del área de Asia. Es culpa de los europeos específicamente, que tienen esa forma de maltratar al cliente.
El efecto viral: apoyo, críticas y debate encendido
La repercusión del video no tardó en generar un intenso intercambio de opiniones. Numerosos usuarios se solidarizaron con los influencers, compartiendo experiencias similares o expresando desconfianza hacia ciertos estándares de la industria turística.
Sin embargo, el debate también incluyó voces que defendieron a MSC Cruises, señalando que una experiencia individual no necesariamente representa el funcionamiento general de la compañía. Algunos usuarios cuestionaron además el tono de la crítica, sugiriendo que la exposición pública puede magnificar situaciones que podrían resolverse por vías privadas.
Este contraste de posturas refleja el carácter polarizado de las redes sociales, donde cada testimonio puede convertirse en un punto de confrontación entre percepciones opuestas.
Influencers y turismo: cuando la experiencia se convierte en contenido
El caso evidencia una transformación profunda en la forma en que se construye la reputación en el sector turístico. Los influencers no solo promocionan destinos, sino que también actúan como evaluadores públicos de servicios, con la capacidad de amplificar tanto experiencias positivas como negativas.
En este contexto, el contenido generado por usuarios adquiere un peso significativo frente a la publicidad tradicional. La credibilidad percibida en los relatos personales —especialmente cuando se presentan de forma espontánea o emocional— puede influir directamente en la decisión de otros consumidores.
Además, este tipo de situaciones pone de relieve la delgada línea entre la opinión personal y el impacto comercial, ya que una crítica viral puede afectar la percepción de una marca en mercados específicos, como el público latino que sigue a estos creadores.
MSC y los retos de reputación en la era digital
Para MSC Cruises, episodios como este representan un desafío estratégico en términos de comunicación y manejo de crisis. En un entorno digital donde la información circula de manera inmediata, la ausencia de una respuesta oportuna puede amplificar el impacto negativo de una denuncia pública.
Las empresas del sector turístico dependen en gran medida de su reputación, por lo que cada incidente viral obliga a revisar protocolos de atención al cliente, mecanismos de respuesta y estrategias de fidelización. La gestión de este tipo de situaciones no solo implica atender el caso puntual, sino también preservar la confianza de futuros clientes.
Conviene precisar que la Política de Conducta para Huéspedes de MSC Cruceros, vigente desde marzo de 2026, establece que los drones no pueden utilizarse a bordo. Sin embargo, su transporte está permitido siempre que permanezcan guardados en la cabina; si se detecta que alguno es operado durante el viaje, es confiscado y devuelto al pasajero al concluir el crucero.
Un fenómeno que va más allá de un solo caso
Más allá de la polémica puntual, el episodio refleja una tendencia estructural: la experiencia del cliente ya no termina al concluir el viaje, sino cuando esa vivencia es compartida, evaluada y debatida en el entorno digital.
El caso de los influencers cubanos y MSC Cruises pone de manifiesto cómo una historia individual puede escalar hasta convertirse en un fenómeno mediático con implicaciones reputacionales. También confirma que, en la era de las redes sociales, cada experiencia tiene el potencial de influir en miles de decisiones de consumo.





