Después del triunfo de la Revolución, en enero de 1959, las calles de La Habana comenzaron a notar la ausencia de uno de los modelos de carros más lujosos de la época: el Porsche, que pasó a manos del estado y paulatinamente desapareció el radar.


Hoy, años después de que estos autos fueran sustituidos por los Pontiac, Cadillac, Chevrolet y otros, una operación rescate pretende saber dónde quedaron los porsches, una historia que sin dudas nos remonta al pasado y tiene todo un halo de misterio.

Todo apunta a Orlando Morales, considerado el mayor archivista de la historia del automóvil en Cuba, quien revela que durante su época como piloto de carreras tuvo la fortuna de conducir un Porsche 550 A Spyder.

«Tuvo que ser en 1961. Hasta entonces solo solía conducir pesados automóviles estadounidenses de alta cilindrada. Pero este ligero Porsche se conducía como una mezcla entre jet y kart», reseña Infobae.

De la gloria al olvido, ese fue el destino de estos memorables autos que hoy pueden encontrarse solitarios en cualquier rincón de La Habana. Uno de ellos, un Porsche 356 C, aparece en un jardín abandonado. El motor de cuatro cilindros fue desplazado y las luces traseras reemplazadas por unas de Lada, y su propietario vive ahora en Florida. Ese es el primer Porsche cubano.


Otro rincón de la isla resguarda a un modelo fabricado en la primera edición de los Porsche Reutter. Sorprende la modernidad de sus asientos y la buena conservación del armatroste en general.

Varios Porsche, 30 para ser exactos, recorren hoy las calles de Cuba, carros que guardan un halo infinito de historias. De esta cifra solo dos han sido hallados.