La policía italiana impidió la entrada al Vaticano de los miles de cubanos que llegaron a la Santa Sede para manifestarse frente al Papa y llamar la atención sobre la situación de Cuba.


Según el presentador cubano Alexander Otaola, la policía italiana recibió denuncias aparentemente desde Cuba de que los manifestantes planeaban un atentado durante la misa.

Las autoridades italianas accedieron a que solo 50 cubanos entraran con las banderas y mensajes que no fueran directamente político siempre y cuando respetaran el lugar sagrado de la sede del Vaticano.

El resto de los cubanos quedaron fuera de las vallas de seguridad y se tiraron al suelo de espaldas al Vaticano en señal de protesta mientras gritaban «Libertad».

Otaola calificó de vergüenza que las autoridades negaran la entrada de los cubanos y los acusó de ponerse del lado de la una dictadura como la cubana.

Los cubanos se mantuvieron afuera en paz pero expresando su rechazó a la negativa de las autoridades de llevar su mensaje por Cuba para que el Papa lo viera.