Tras la rotura de la conductora en Cuenca Sur, el tiempo de espera para el suministro de agua en varias zonas de La Habana se duplicó y en algunas todavía no se recibe el vital líquido, según reportaron a Radio Martí varios de los afectados.


“Cada dos días entra el agua. Antiguamente entraba todos los días por la noche, y en otros lugares por el día, lógicamente. Por lo menos lo que es el área de Galeano hasta Velazcoaín está entrando el agua cada dos días”, corroboró María López, una de las afectadas.

En otros municipios habaneros la frecuencia de suministro del agua se extiende hasta dos días. “No en todos los municipios se comporta de la misma manera”, advierte el periodista independiente Pablo Morales.

El periodista explicó que algunos problemas se aliviarían si los vecinos de estos lugares pudieran realizar modificaciones al sistema hidráulico de sus casas o construir tanques, pero a la mayoría no les alcanza el bolsillo.

Este plan de emergencia en curso en La Habana por el colapso de una de las principales líneas de abasto que ha dejado sin agua a cerca de un millón de habaneros, disparó otra vez la alarma sobre los graves problemas de infraestructura que enfrenta el gobierno de Raúl Castro.


Incluso el sector del turismo resultó afectado. Los hoteles más importantes están concentrados en La Habana Vieja y Plaza de la Revolución, dos de las zonas más afectadas. Pero, en la medida de lo posible, las instalaciones turísticas son priorizadas para el abasto de agua.

Además de la rotura de la Cuenca Sur, las tuberías rotas, los salideros y la falta de gestión del gobierno para solucionar el problema están entre las razones por las que la escasez de agua se ha convertido en un problema nacional.

Hasta finales de abril reportes de prensa en Cuba señalaban que en 10 provincias del país los embalses están por debajo del 50% de llenado, y más de un millón de personas podrían estar severamente afectadas.

(Con información de Martí Noticias)