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La escasez de alimentos y agua en la zona de Baracoa afectada por el huracán Matthew ha provocado peleas en los centros de distribución según un reportaje de Martí Noticias.

«Tenemos que pelearnos por la comida”, dice Sara Maceo, de 57 años, cuya casa quedó destruida. «La mitad de un televisor, ventiladores desvencijados y pedazos de los muebles estaban esparcidos entre lo que quedaba de las paredes de mampostería» relato.

«Estamos esperando que llegue la ayuda», dijo.

«Vamos a necesitar ayuda del exterior porque este país ya tiene problemas”, dice, deambulando entre los escombros, Tamara Llorentes, de 50 años. «Esto no parecía un huracán, parecía un monstruo que vino a devorarnos”.

Varios expresaron también su agradecimiento la Defensa Civil de Cuba por haber salvado la vida, aunque están desolados por perder todas sus pertenencias.