Si me preguntaran por qué la gente en Cuba quiere tanto a Pánfilo, el popular personaje humorístico, yo diría porque él ha sabido desde el humor poner en tela de juicio nuestra situación económica y política, colocando siempre en ridículo cualquier cosa absurda, burocrática e injusta.

Pánfilo, como el cubano mismo, tiene esa capacidad de resistir las desgracias y salir de ellas con la mejor sonrisa. Y es que en Cuba no existe ni momento ni lugar para ponerle un toque de humor a cada cosa o dar “chucho” como decimos acá, lo mismo en una fiesta, que en una reunión del sindicato.

Pánfilo se burla inteligentemente de la escases de papas, de las trabas para conseguir los materiales para reparar su techo, de las ridiculeces del burócrata Facundo o de la ironía de convivir con su vecino gerente que tiene hasta carne de res para festejar el año nuevo y él solo huevos…

El popular viejito lleno de achaques que aparece cada lunes en el programa Vivir del Cuento nació de un monólogo donde se criticaba con mucho realismo, la mala calidad del pan de la canasta básica que reciben los cubanos y que nada tiene que ver con un verdadero pan, porque quienes deben elaborarlo se las agencian para “desaparecer” sus ingredientes. El resultado es el pan nuestro de cada día, al que Pánfilo calificó como ácido y viejo.


Los aplausos por este monólogo fueron miles, tantos que Luis Silva, el hombre que encarna a Pánfilo se llevó el premio Aquelarre del humor en el año 2002, por haber creado este personaje que poco a poco ha ido creciendo y colándose de la pequeña pantalla a la vida de la gente.

Vivir del Cuento, es hoy uno de los pocos programas de la TV cubana que puede disfrutarse y que se ha ganado a su audiencia no solo por los inventos de Pánfilo, sino también por la incorporación de otros personajes que moldean las situaciones de cada emisión.

En ese empeño cada lunes nos hace reír con sus ocurrencias Evarista, la viejita que vende de todo y que adora los celulares, Facundo Correcto el extremista burócrata, presidente de la comitiva de vecinos, Cachita Caché con sus enredos y su casa de alquiler para extranjeros, Chequera que no sale de casa de Pánfilo, el viejo Chacón que revende cuanta pieza de carpintería se encuentre y el popular Ruperto Marcha atrás, quien despertó luego de 32 años en coma por el golpe que le causó el jonrón de Agustín Marqueti en el 86 y que ahora se sorprende porque todo ha cambiado en la sociedad cubana y los precios se han triplicado.

Los cubanos quieren mucho a Pánfilo y a los personajes de Vivir del Cuento, por eso un artesano de Matanzas ahora lo inmortaliza en pequeñas estatuillas de barro que se agotan en el mercado casi siempre, aunque dicen que los más populares son Pánfilo, Ruperto Marcha atrás y Facundo. Será porque en Cuba hay muchos viejitos criticones, demasiados extremistas y hasta mucha gente con amnesia como Ruperto.

Pánfilo o Luis Silva, que es el actor que encarna a este personaje, es un hombre muy inteligente y con mucha capacidad para reinventarse. Primero cibernético, luego profesor, actor, guionista de programas de radio, presentador de televisión y más recientemente promotor de su propia marca de turrones de maní, dulces y galletas que comercializa en muchas cafeterías privadas en La Habana bajo la marca de Don Pánfilo.

No por gusto Barack Obama filmó junto a él un pequeño sketch en el año 2016 poco antes de su visita a la Isla. Sabía que llegando a este popular personaje humorístico obtendría la simpatía de algunos cubanos que hoy le han regalado su cariño a Pánfilo hasta en estatuas de barro.

¿Y a usted le gustaría que le regalaran una estatuilla de él?