Nada ha cambiado, ni cambiará, otro Primero de Mayo en La Habana, la muchedumbre en la Plaza de la Revolución, y otro año más con Raúl Castro fiscalizando que su clan siga detentando el poder; el primer secretario del Partido Comunista de Cuba, está en el estrado, y es al primero que menciona el sitio oficialista Cubadebate; luego en segundo plano aparece el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel; el orden elegido por la web estatal no es al azar, es parte de la jerarquía del poder en Cuba.

Las vetustas consignas siguen siendo las mismas, “¡Vivan Fidel y Raúl! ¡Hasta la victoria siempre!; expresó el secretario general de la CTC, Ulises Guilarte, quien acudió a la tarima con su guión escrito.

Cubadebate se jacta de las imágenes de la multitud paseándose por el frente del Teatro Nacional, las vistas aéreas del desfile que como siempre alcanzan la capitalina Avenida Paseo. ¿Cómo explicarle una vez más al mundo que esas imágenes son fabricadas? Los trabajadores, los estudiantes, van coaccionados por perder sus puestos, por miedo a ser excluidos de la universidad; y de los futuros cargos; pero pese al gentío, hay una parte de los cubanos que ahí no están representados, y no van simplemente porque su rebeldía con un sistema de sesenta años a fuerzas puede más que el temor, incluso porque ya perdieron el miedo; en esos dignos cubanos que no siguen el curso y la parsimonia de todos los años, está la escasa esperanza de Cuba.

Mientras el régimen de La Habana se preparaba para celebrar la fecha; la represión se hacía sentir en las calles, desde el fin de semana, una arremetida de detenciones contra las Damas de Blanco, contra miembros de la UNPACU (Unión Patriótica de Cuba); muestra de que la disidencia en Cuba está sitiada. ¿Qué hacer con los que van a la Plaza, con los que no pueden expresarse, y están custodiados por la policía política desde sus casas, qué hacer con los que un día quieren volver a casa y respirar libertad? ¿Cómo unir a un pueblo dividido por seis décadas? ¿Cómo luchar contra la despolitización y construir conciencia?


Informa 14ymedio, que Daniel Llorente el hombre que salió corriendo con la bandera de EEUU el Primero de Mayo pasado, y que a un año continúa preso en el hospital psiquiátrico de La Habana, se ha negado a ingerir alimentos, porque a su hijo, Eliezer lo arrestaron el domingo en San Antonio de los Baños, otra detención injusta; otro cubano silenciado; mientras el mundo tiene que observar que la Plaza otro año más está llena.