
La oficina regional del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Miami registró más de 7.500 arrestos durante julio de 2026, según la cifra atribuida a un reportaje de The Wall Street Journal. El volumen la colocaría como la oficina de ICE con más arrestos del país durante ese mes y equivale a más de 240 por día al distribuir el total entre los 31 días de julio.
El dato llega mientras la inmigración vuelve a ocupar un lugar central en la conversación política de Miami-Dade. Un reportaje del Journal sobre los votantes hispanos del condado señala que, después de que Donald Trump ganara allí en 2024, algunos electores expresan frustración con sus políticas. La economía aparece junto a la inmigración entre las preocupaciones que pueden pesar en las elecciones legislativas de noviembre.
Qué abarca realmente la cifra de Miami
Aunque se identifique como la oficina de Miami, su área de responsabilidad va mucho más allá de la ciudad y de Miami-Dade: comprende Florida, Puerto Rico y las Islas Vírgenes estadounidenses. Por tanto, los más de 7.500 arrestos corresponden a la actividad atribuida a esa jurisdicción regional. No deben presentarse como si todos hubieran ocurrido en las calles del sur de Florida.
La diferencia importa para entender la magnitud del operativo. El promedio diario, calculado a partir de la cifra mensual, tampoco quiere decir que ICE arrestara exactamente la misma cantidad de personas cada día. Es una forma de dimensionar el total de julio, un mes en el que los arrestos migratorios aumentaron en todo Estados Unidos.
Julio marcó un salto en los arrestos a escala nacional
ICE arrestó a casi 50.000 personas en todo el país durante julio, el mayor total mensual del segundo mandato de Trump, según un análisis de Associated Press basado en datos obtenidos por el Deportation Data Project. La cifra nacional aumentó aproximadamente un 15 % frente a junio. Texas y Florida concentraron una parte considerable de esos arrestos.
El crecimiento no depende únicamente de grandes redadas. La colaboración con policías estatales y locales también ha ampliado el alcance de las operaciones. AP encontró que esas agencias asociadas a ICE participaron en unos 6.500 arrestos en julio a escala nacional. En Florida, los acuerdos que permiten a cuerpos locales colaborar en tareas migratorias ya habían contribuido a un fuerte aumento de los arrestos antes de ese mes.
Más de la mitad no tenía condenas ni cargos pendientes: el alcance de ese dato
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis nacional es que más de la mitad de las personas arrestadas por ICE en julio no tenía una condena penal ni enfrentaba cargos criminales pendientes. Menos de una cuarta parte había sido condenada por un delito, de acuerdo con los datos examinados por AP.
Esa proporción corresponde al conjunto de arrestos en Estados Unidos. No hay en los datos consultados un desglose que permita afirmar que más de la mitad de los arrestados bajo la oficina regional de Miami tenía ese mismo perfil. Confundir ambas cifras daría una imagen incorrecta de lo que se sabe sobre Florida.
Tampoco se debe equiparar la ausencia de antecedentes penales con una situación migratoria regular. Una persona puede ser objeto de un procedimiento de inmigración sin haber cometido un delito. Precisamente por eso, distinguir entre arresto migratorio, cargo penal y condena es esencial al evaluar a quiénes están alcanzando las operaciones.
Florida ya registraba un fuerte aumento antes de julio
La tendencia venía de meses anteriores. Un análisis de AP sobre datos disponibles hasta el 11 de marzo de 2026 contabilizó cerca de 39.000 arrestos migratorios en Florida durante los primeros 416 días del segundo mandato de Trump, frente a 11.088 en un período equivalente anterior. El promedio estatal de aquel lapso fue de 93 arrestos diarios. Esas cifras tienen otra fecha de corte y miden arrestos en Florida; no son directamente comparables con el total de julio atribuido a la oficina regional de Miami.
El mismo reportaje describió el papel de los acuerdos 287(g), mediante los cuales agentes estatales y locales pueden desempeñar determinadas funciones de control migratorio bajo la supervisión federal. Esa cooperación ayuda a explicar por qué la actividad de ICE puede extenderse mucho más allá de sus propias oficinas y agentes.
El efecto político en Miami-Dade sigue abierto
En un condado con familias vinculadas a distintas olas migratorias, la política de arrestos puede convertirse en una experiencia cercana incluso para votantes que apoyan el control de la frontera. Al mismo tiempo, el precio de la vivienda, los alimentos y otros gastos cotidianos forma parte de la evaluación que hacen los electores sobre el rumbo del país.
El reportaje de The Wall Street Journal recoge frustración entre votantes hispanos de Miami-Dade, pero eso no equivale a una predicción de derrota republicana. Algunos podrían cambiar su voto, otros abstenerse y otros mantener su respaldo al partido pese a discrepar con aspectos de la política migratoria. El resultado dependerá de cómo esas preocupaciones se traduzcan en participación electoral en noviembre.
Por ahora, la cifra de julio plantea una cuestión inmediata para el debate público: conocer con mayor detalle dónde se produjeron los arrestos atribuidos a la oficina de Miami y cuál era la situación penal y migratoria de las personas detenidas. Sin ese desglose regional, el total muestra la intensidad de las operaciones, pero no permite describir por completo a quienes fueron arrestados.





