Ocho jóvenes cubanos acusados de corrupción de menores y consumo de drogas, pueden ser condenados a, entre 9 y 20 años por la Fiscalía de Camagüey, dio a conocer el diario independiente digital 14ymedio.


Los procesados junto a otros siete menores de edad, de entre 13 y 15 años; se reunían en un inmueble abandonado de la secundaria básica 26 de Julio a “modo de encuentro y ocio”, recoge el medio digital.

Además de la corrupción de menores, a los mayores de edad, se le imputan delitos de producción, demanda, tráfico, distribución y tenencia ilícitas de drogas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas, y otras de efecto similares.

El 18 de enero, se celebró un juicio a puerta cerrada, y en medio de un fuerte despliegue policial, los fiscales alegaron que en el lugar de los encuentros, se consumía marihuana; y se mantenían relaciones sexuales.

Entre enero y marzo del pasado año, se cometieron los hechos, por los que estos jóvenes fueron juzgados.


“Los docentes no tenían control alguno sobre lo que ocurría en el interior del refugio del área de Educación Física, que incluso estaba cerrado para que nadie entrara y para evitar que los vecinos tiraran allí la basura”, comentó una profesora de la secundaria a 14ymedio.

“No fueron malos estudiantes, ninguno repitió de grado y algunos de sus padres cooperaron con las actividades docentes”, añadió la mujer.

Según sostiene 14ymedio, los inculpados rechazaron los cargos en el juicio, y negaron tener relación alguna con las drogas.

Incluso, uno de los testigos del caso, fue multado por el Tribunal por “haberse apartado del testimonio inicial al no confirmar parte de las imputaciones contra los jóvenes”.

Vecinos de la zona de la escuela, dijeron al medio independiente que no lograron ver nada que les pareciera extraño, en las fechas que supuestamente se cometieron los delitos.

Mariela, vecina del centro escolar y madre de una de las alumnas dijo: “Es una escuela, todo el tiempo entran y salen muchachos, ¿por qué iba a parecerme raro que estuvieran alrededor del área deportiva?”.

Un adolescente opinó: “Pasan estas cosas porque los jóvenes no tenemos lugares recreativos interesantes al acceso de nuestros bolsillos. (…) Ahora la secundaria está muy controlada y la policía se ha puesto muy nerviosa”.

(Con información de Diario de Cuba)