
Conseguir asilo en Estados Unidos se ha convertido en una meta cada vez más difícil. En junio de 2026, los jueces de inmigración rechazaron el 94,1% de los casos de asilo que resolvieron, mientras apenas el 5,5% terminó con una concesión de esa protección.
La cifra equivale a aproximadamente cinco o seis aprobaciones por cada 100 casos decididos durante ese mes. El 0,4% restante correspondió a personas a quienes se les negó el asilo, pero se les concedió otra forma de protección migratoria.
Los datos forman parte de un nuevo análisis del Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC), una organización independiente especializada en el estudio de registros del Gobierno federal. El informe refleja una transformación profunda en las cortes migratorias y un endurecimiento que también se observa entre jueces con años de experiencia.
Solo 771 personas recibieron asilo en junio
En junio, únicamente 771 personas obtuvieron asilo por decisión de un juez migratorio, menos de una cuarta parte de quienes recibían esa protección mensualmente tres años antes.
La reducción de las aprobaciones ocurre al mismo tiempo que las cortes están resolviendo más expedientes. De acuerdo con TRAC, en marzo y junio de 2026 se completaron más de 14.000 casos de asilo, mientras que durante abril y mayo la cifra mensual superó los 13.000.
Esto significa que el sistema está produciendo decisiones a una velocidad mayor, pero una proporción considerablemente más pequeña de solicitantes consigue un resultado favorable. TRAC calificó el 5,5% registrado en junio como el nivel de aprobación más bajo observado en sus datos.
La estadística, sin embargo, debe interpretarse correctamente. El 94,1% se refiere a los casos de asilo decididos por jueces durante ese mes. No representa el porcentaje de todas las solicitudes presentadas, tampoco incluye necesariamente los expedientes que continúan pendientes ni significa que el 94,1% de todos los migrantes presentes en Estados Unidos será deportado.
Las cortes migratorias atraviesan una transformación
TRAC relaciona el aumento de las negativas con varios cambios dentro del sistema judicial migratorio durante la segunda administración de Donald Trump.
Entre los años fiscales 2025 y 2026, un total de 279 jueces de inmigración fueron despedidos o abandonaron sus cargos. Esa cantidad representa aproximadamente el 38% de los 735 jueces que formaban parte del sistema al terminar el año fiscal 2024.
Durante 2026, la administración incorporó 192 jueces nuevos y otros 53 jueces temporales. En total, 743 magistrados emitieron decisiones de asilo durante el año fiscal, pero solamente 322 —el 43%— ya trabajaban en las cortes antes del regreso de Trump a la Casa Blanca.
La renovación de la plantilla judicial ha coincidido con una aceleración en la resolución de expedientes y con tasas nacionales de rechazo sin precedentes.
Los jueces con más experiencia también endurecieron sus decisiones
El incremento de las negativas no se limita a los magistrados incorporados recientemente. TRAC examinó a 130 jueces que se mantuvieron activos y emitieron decisiones de asilo de manera continua entre los años fiscales 2021 y 2026.
Tres de cada cuatro aumentaron su porcentaje de rechazos en 2026 en comparación con 2021. El incremento promedio entre esos jueces fue de 33 puntos porcentuales, mientras que la mediana se situó en 28 puntos.
Este hallazgo indica que la caída de las aprobaciones no puede explicarse únicamente por la contratación de nuevos jueces. Las políticas migratorias vigentes, las características de los casos asignados, la nacionalidad de los solicitantes, la detención y el acceso a representación legal también pueden influir en los resultados.
El propio informe advierte que las diferencias entre jueces no dependen exclusivamente de su filosofía jurídica. Cada corte recibe poblaciones y expedientes distintos, por lo que una tasa nacional no permite anticipar automáticamente el desenlace de un caso particular.
La caída comenzó antes del regreso de Trump
Aunque el descenso se ha acelerado durante la actual administración, TRAC señala que las tasas de aprobación comenzaron a disminuir unos cuatro años antes.
Durante los primeros años de la administración Biden se concedía asilo en más de la mitad de los casos decididos. Al terminar su mandato, la tasa había caído hasta aproximadamente el 32%. La tendencia continuó bajo Trump hasta llegar al 5,5% registrado en junio de 2026.
Los datos muestran, por tanto, un deterioro sostenido de las posibilidades estadísticas de obtener asilo, seguido de una caída mucho más pronunciada en los últimos meses.
Una historia difícil no garantiza la aprobación
El asilo no se concede únicamente porque una persona haya sufrido pobreza, inseguridad, falta de oportunidades o una situación política complicada en su país.
El solicitante debe demostrar que sufrió persecución o que tiene un temor fundamentado de sufrirla por una causa protegida por la ley. Además, debe presentar un relato coherente, documentación y evidencias que respalden los hechos expuestos ante las autoridades.
Contradicciones entre formularios, entrevistas, declaraciones anteriores y testimonios en corte pueden perjudicar seriamente un expediente. También pueden resultar determinantes la falta de documentos, las ausencias a audiencias o el incumplimiento de plazos.
Esto cobra especial importancia para cubanos y otros migrantes que recibieron documentos como una I-220A. Tener un proceso abierto, una fecha ante la corte o una solicitud presentada no equivale a tener el asilo aprobado ni garantiza la permanencia definitiva en Estados Unidos.
Qué deben hacer las personas con casos pendientes
El desplome de las aprobaciones no significa que todos los casos estén perdidos. Cada solicitud debe evaluarse de acuerdo con sus hechos, las pruebas disponibles, el historial migratorio y las circunstancias particulares del solicitante.
Las personas con procesos pendientes deben revisar su expediente con un abogado de inmigración calificado, conservar copias de todos sus documentos, actualizar su dirección ante las agencias correspondientes y presentarse a cada audiencia programada.
También es fundamental evitar documentos falsos, relatos preparados por terceros o recomendaciones generales difundidas en redes sociales. Una estrategia que funcionó para otra persona puede ser inaplicable o perjudicial en un caso diferente.
El nuevo informe de TRAC envía una advertencia clara: el asilo continúa existiendo como protección legal, pero obtenerlo ante una corte migratoria estadounidense es ahora estadísticamente mucho más difícil. En un escenario donde 94 de cada 100 casos terminan rechazados, la preparación, la evidencia y la asesoría individual cobran una importancia decisiva.





