Crisis de los balseros en Cuba. Foto: Guardia Costera de Estados Unidos

Hasta ahora la triste historia de la crisis de los balseros en Cuba ha sido llevada a documentales o se ha recreado en alguna que otra historia secundaria dentro de las escasas películas cubanas que han tocado el tema.


Sin embargo, ahora con la propuesta del joven cineasta cubano Armando Capó tendremos un largometraje cuyo tema central gira alrededor de aquel duro episodio de 1994, cuando miles de cubanos  en desacuerdos con las condiciones políticas y las dificultades económicas del país se lanzaron al mar en balsas caseras para llegar a las costas de la Florida.

“Agosto” es el nombre de esta coproducción entre Cuba, Costa Rica y Francia que narra la historia de Damián, un joven que pretende disfrutar sus vacaciones de verano sin ninguna preocupación en su pueblito de Gibara hasta que a su alrededor comienzan a desarrollarse situaciones que poco a poco lo marcarán a él y muy pronto al país entero.

Muchos de sus amigos se marchan del país, algunos vecinos y otros no tan conocidos también lo hacen. El adolescente Damián comienza a hacerse muchas preguntas, ante lo que ven sus ojos.

Era el verano de 1994, el país inmerso en los años más duro del Periodo Especial vio paralizada buena parte de la actividad económica ante la ausencia de combustibles, la escasez de alimentos, la falta de transporte, y el desplome de otros sectores. Fue el mes de agosto de ese mismo año cuando se produjo el llamado Maleconazo, donde miles de personas se lanzaron a las calles cercanas al Malecón habanero, saqueando establecimientos comerciales, quemando gomas de autos, y protestando por la dura situación.


La historia de “Agosto” se sumerge en este contexto para ser una suerte de recreación biográfica del director quien a la edad de 14 años vio de cerca muchas historias de balseros cubanos que huían y se lanzaban al mar en las noches justo por la playa cercana a su natal Gibara.

Las impresiones  de Armando Capó sobre aquella época quedaron bien guardadas y hoy se convierten en el leitmotiv de su ópera prima. “Yo vivía a tres cuadras de la playa. Por la noche veía a grupos de personas mientras comían y se emborrachaban antes de partir. Por la mañana ya no estaban. Cuando empecé a escribir sabía que quería hacer una película sobre este tema”, ha comentado Capó en varias entrevistas.

Para la cinta el director cubano reunió a un grupo de talentosos actores prestigiado con la actuación de Verónica Lynn en el papel de la abuela de Carlos el personaje protagónico que interpreta el actor Damián González Guerrero. El reparto lo completan Rafael Lahera, Lola Amores, Glenda Delgado, Alejandro Guerrero, Luis Ernesto Bárcenas y Tatiana Monge.

Llegan balseros a las costas de Florida

Así, entre diálogos con la abuela se van contando estas crudas memorias del director sobre la crisis de los balseros, siempre reflejando en el personaje protagónico la timidez y a la vez la incertidumbre de aquel chico que vio de cerca a muchos de sus amigos y sus familias, lanzarse a la aventura de ser náufrago antes que dejar morir sus sueños en la dura crisis.

Armando Capó sabe que su película no solo es una mera recreación de un pasaje espinoso para Cuba, sino también un pasado imborrable para muchos cubanos, un pasado que separó familias y hundió en el mar a miles de inocentes. “Lo que cuenta esta película marca un momento importante no solo en mi vida, sino en muchos de nosotros. La relación del público cubano con ella va ser mucho más emocional que el que la ha visto o la vea en otros lugares”.

Por su puesto que el director del filme “Agosto” sueña con presentarlo oficialmente en Cuba, preferiblemente en el Festival de Cine Latinoamericano, aunque aún no sabe a ciencia cierta cuál será la respuesta de las autoridades del ICAIC.

Por lo pronto, el filme ya fue presentado en el Festival de Cine de San Sebastián en el apartado Horizontes Latinos, donde compitió igualmente la cinta Yuli pero en 2018. “Agosto” se ha exhibido también en Festivales de Ibermedia, Locarno, Cinéma du Mondes en Cannes, y en el Festival de Sundance donde se llevó el Global Filmmaking Award.