Según fuente cercana al consulado canadiense en La Habana, entre los canadienses afectados por los misteriosos “ataques sónicos” en la isla, hay “varios niños” familiares de diplomáticos, no obstante se señaló que «ningún caso grave» ha sido reportado hasta ahora.

No se ha precisado el número de infantes aquejados, pero la fuente que pidió el anonimato comentó que se trata de integrantes de «más de cinco familias».

La administración Trump no ha responsabilizado directamente al gobierno cubano de los supuestos ataques, sin embargo Rex Tillerson, Secretario de Estado recordó este martes al canciller cubano, Bruno Rodríguez, durante una reunión en Washington, «la gravedad de la situación» y «las obligaciones de las autoridades cubanas para proteger al personal de la embajada y a sus familias según la Convención de Viena».

El tema sigue siendo un enigma al que no le encuentran solución, aunque las investigaciones continúan.


Funcionarios estadounidenses comunicaron a la prensa sospechar del uso de dispositivos acústicos de origen desconocido, con la intención de quebrantar la «integridad física» de los diplomáticos.

Se esperan aún los resultados de las investigaciones en curso, pero “tantas familias afectadas al mismo tiempo, no es banal. No puede ser azar», declaró la fuente cercana a la embajada canadiense.

Las especulaciones crecen debido a la falta de respuestas, algunos creen en una iniciativa de agentes cubanos desertores, otras a una tercera parte interesada en perjudicar las relaciones entre La Habana y Washington, como Moscú o el régimen norcoreano.

Otra suposición indica la posible incidencia de un sistema de escucha defectuoso o mal controlado, una opción reforzada por la aptitud de espionaje del régimen cubano. No obstante, esta conjetura es rechazada por expertos que subrayan que un sistema de escucha no está diseñado para la difusión. Y los investigadores del FBI no encontraron evidencias durante las meticulosas búsquedas realizadas en los hogares de los afectados, así lo informa la prensa.

Observadores titubean en cuanto a la opción de que el Gobierno cubano se haya arriesgado a realizar los «ataques acústicos» tras restaurar las relaciones con Washington, y siendo Canadá un vital proveedor de turistas a Cuba. Según diplomáticos canadienses, Ottawa no ve como sospechosos a los altos funcionarios cubanos.

Sin embargo, «la cuestión es que hay gente que no está bien, y aún no sabemos por qué», reveló la fuente cercana a la embajada canadiense.

(Con información de Diario de Cuba)