
Florida es reconocida globalmente por su clima cálido y su identidad tropical. Sin embargo, su historia meteorológica demuestra que, bajo condiciones muy específicas, la nieve puede aparecer. No se trata de un evento habitual ni extendido, sino de un fenómeno extraordinario, concentrado en el norte del estado y asociado a irrupciones de aire polar poco comunes.
Un estado cálido, pero vulnerable a episodios extremos
La ubicación geográfica de Florida la sitúa fuera de las zonas típicas de clima invernal severo. Aun así, durante el invierno boreal, potentes masas de aire ártico pueden desplazarse hacia el sur de Estados Unidos. Cuando ese aire frío logra penetrar hasta Florida, se producen descensos abruptos de temperatura, a veces acompañados de heladas generalizadas.
Para que nieve, no basta con temperaturas bajas: es imprescindible la coincidencia con un sistema atmosférico que aporte humedad. Esta combinación —frío intenso y precipitación— es poco frecuente en la península, lo que explica por qué la mayoría de los episodios invernales en Florida se traducen en frío seco, sin nieve.
El norte de Florida: la franja con mayor probabilidad
Las áreas con mayor probabilidad de registrar nieve se concentran en el Panhandle y el norte del estado. En este contexto, ciudades como Tallahassee y Pensacola ocupan un lugar central en los registros históricos.
En Tallahassee, las nevadas son esporádicas y, en muchos casos, se limitan a copos ligeros o aguanieve que no llegan a acumularse. Los eventos con nieve medible son raros y pueden pasar décadas sin repetirse. Pensacola, por su cercanía al Golfo de México y su posición más al norte, presenta una probabilidad ligeramente mayor, aunque sigue siendo excepcional en comparación con regiones del sureste estadounidense como Georgia o Alabama.
Qué dicen los registros históricos y climatológicos
Desde finales del siglo XIX existen reportes documentados de nieve en Florida. Estos episodios suelen estar ligados a tormentas invernales históricas, que rompieron récords de temperatura y sorprendieron tanto a residentes como a autoridades.
Cada uno de estos eventos ha quedado registrado como una anomalía climática. Las imágenes de carreteras, parques y zonas urbanas cubiertas por una fina capa blanca en el norte del estado se han convertido en referencias recurrentes cada vez que vuelve a surgir el debate sobre la nieve en Florida.
Heladas y congelamientos: el impacto más común del invierno
Aunque la nieve es rara, el frío intenso sí tiene un impacto tangible y recurrente. Las heladas afectan especialmente a la agricultura, un sector clave en el norte y centro del estado. Cultivos sensibles pueden sufrir daños severos durante noches de congelamiento prolongado.
Además, las bajas temperaturas pueden provocar roturas de tuberías, interrupciones en servicios básicos y condiciones peligrosas en carreteras y puentes, incluso sin nieve. Por ello, las alertas meteorológicas en Florida suelen centrarse más en el riesgo de congelamiento que en la posibilidad de nevadas.
Impacto social y mediático de un evento inusual
Cada vez que se menciona la posibilidad de nieve en Florida, el tema genera un alto nivel de interés público. En el entorno digital, fotografías y videos de copos cayendo en ciudades floridanas suelen viralizarse rápidamente, alimentando la percepción de que se trata de un acontecimiento casi histórico.
Para muchos residentes, especialmente los más jóvenes, una nevada representa una experiencia inédita. Para los medios de comunicación, estos episodios se convierten en historias de alto impacto, capaces de captar la atención nacional e internacional.
Cambio climático y patrones extremos
Expertos señalan que el cambio climático no implica necesariamente más nieve en Florida, pero sí mayor variabilidad y episodios extremos. Esto significa que, aunque el estado siga siendo mayoritariamente cálido, pueden ocurrir eventos invernales atípicos con mayor intensidad o frecuencia irregular, reforzando la necesidad de preparación ante fenómenos poco comunes.
Una rareza que forma parte de la identidad climática del estado
En conclusión, nevar en Florida es posible, pero extraordinariamente raro. Cuando ocurre, se limita casi siempre al norte del estado y responde a una combinación muy específica de factores atmosféricos. Lejos de definir el invierno floridano, la nieve se mantiene como una curiosidad histórica que rompe, por unos días, con la imagen tradicional del “estado del sol”.
Para Florida, el invierno no se mide en copos, sino en heladas y descensos de temperatura; pero cuando la nieve aparece, deja una huella duradera en la memoria colectiva y en los registros climatológicos del estado.
Estos son algunos ejemplos de eventos relevantes de nieve registrados en Florida desde 1950, de acuerdo con el Centro Climático:
- 21 y 22 de enero de 2025: Una tormenta invernal sin precedentes para la región barrió la costa del Golfo de Estados Unidos, extendiéndose desde Texas hasta el Panhandle de Florida. El episodio dejó imágenes poco habituales en el estado, con acumulaciones de nieve que llegaron a rozar las 10 pulgadas en el condado de Escambia y en zonas cercanas a Jay, en el norte del condado de Santa Rosa. En Pensacola, el aeropuerto amaneció cubierto por 8.9 pulgadas de nieve. A medida que el sistema avanzó hacia el este, el paisaje invernal cambió bruscamente, dando paso a una franja donde la nieve se mezcló con aguanieve, marcando un contraste abrupto en las condiciones meteorológicas.
- 26 de diciembre de 2010: El invierno se hizo sentir de forma inusual en Florida cuando Jacksonville registró una combinación de nieve y aguanieve, acompañada por un episodio de niebla helada alrededor de la medianoche. A lo largo de la jornada, ciudades como Tallahassee y Gainesville, junto con otros puntos del norte de la península, reportaron ligeras nevadas intermitentes, un fenómeno poco común para la región.
- 2 de febrero de 1951: El frío dejó una huella memorable en el noreste de Florida, cuando St. Augustine y Crescent City registraron acumulaciones de nieve de hasta dos pulgadas, un episodio poco frecuente que quedó marcado en los registros meteorológicos del estado.
- 6 de marzo de 1954: La Estación Experimental de Milton registró una acumulación de cuatro pulgadas de nieve en apenas 24 horas, una cifra que hasta hoy se mantiene como el récord estatal de nevada en ese período de tiempo en Florida.
- 13 de febrero de 1958: Las lluvias dieron paso a la nieve en el norte de Florida, dejando un escenario inusual para la región. Jacksonville acumuló alrededor de 1.5 pulgadas, mientras que Tallahassee registró cerca de 2.8 pulgadas, en uno de los episodios invernales más recordados de la década.
- 9 y 10 de febrero de 1973: Una tormenta de nieve de gran escala que azotó el sureste de Estados Unidos alcanzó también a Florida. Pensacola midió 1.8 pulgadas de nieve el día 9, y al día siguiente Tallahassee sumó otras 0.4 pulgadas. El fenómeno se extendió más al sur de lo habitual, con reportes de copos incluso en localidades como Lisbon y Clermont.
- 17 al 19 de enero de 1977: La nieve comenzó a caer en Pensacola el día 17 y, dos días después, se registraron ligeras nevadas tan al sur como Homestead, un hecho excepcional. A lo largo del corredor de la interestatal I-4, incluyendo Tampa y Orlando, se reportaron acumulaciones de entre una y dos pulgadas.
- 23 de diciembre de 1989: Un frente frío transformó la lluvia en nieve en Jacksonville, donde varias zonas reportaron acumulaciones de varios centímetros. El evento marcó un hito histórico: la ciudad vivió su primera “Navidad blanca”.
- 12 de marzo de 1993: La llamada “Supertormenta del 93” dejó su huella en el Panhandle de Florida, con acumulaciones de nieve que alcanzaron hasta cuatro pulgadas, dentro de uno de los sistemas invernales más intensos del siglo en Estados Unidos.
- 21 de noviembre de 2006: Una ligera capa de nieve cubrió partes del centro de Florida, estableciendo un récord poco común: fue la primera nevada registrada en el estado durante el mes de noviembre desde 1912.
- 8 y 9 de enero de 2010: Un leve manto de nieve sorprendió a Jacksonville, mientras el fenómeno se extendía de forma inusual hacia el centro de Florida. En ciudades como Orlando, Tampa y Melbourne se reportó una mezcla de nieve y aguanieve, y los copos llegaron aún más al sur, con registros de nevadas ligeras en West Palm Beach y Kendall, un hecho excepcional para esas latitudes.





