Niegan la entrada a Estados Unidos a joven cubano que llegó con parole por Houston

Recientemente, el periodista cubano Mario J. Pentón desde su habitual espacio en las redes sociales para abordar cuestiones migratorias, ha dado a conocer el testimonio de un cubano que se encontraba en México y que resultó ser beneficiario del programa de parole humanitario implementado por la administración de Joe Biden en enero del presente año.

Según Abel tras recibir la autorización adelantada de viaje a los Estados Unidos arribó al aeropuerto de Houston, donde fue sometido a una inspección por parte de los oficiales de emigración. Inicialmente uno de los oficiales le realizó una serie de preguntas relacionadas con sus datos personales y los de su patrocinadora, las cuales fueron contestadas correctamente por él.  


Posteriormente, lo volvió a interrogar y le preguntó sobre su vínculo con la persona de apoyo,  por lo que el joven le explicó que se trataba de una amiga que había conocido a través de un amigo con el que mantenía relaciones desde que estaba en Cuba, seguidamente, le preguntó si había tenido que pagarle algún dinero a cambio de que fuese su patrocinadora y este le respondió que no, que ella había decidido ayudarlo sin ningún otro interés. Además, le pidió su móvil y la contraseña para revisarlo, pero no encontró ningún elemento que indicara que el muchacho estaba mintiendo.  

Luego de que transcurrieran aproximadamente dos horas, Abel tuvo contacto con otro oficial, quien le manifestó que la responsabilidad del deterioro de su país era suya y de todos los inmigrantes que llegaban a la nación norteña y que vivían de la ayuda económica que les brindaba el gobierno, en lugar de trabajar para obtener ingresos. A su vez, calificó al joven de delincuente por sus tatuajes y por la forma en que tenía su cabello, una actitud evidentemente discriminatoria. Sin embargo, el cubano se defendió y le comunicó que él era una buena persona, sin antecedentes penales y que su principal objetivo en dicho país era trabajar y prosperar para tener un futuro mejor y poder ayudar a su familia. 

También indagó en relación a si tenía familiares en Estados Unidos y quién lo estaba esperando en el aeropuerto y Abel entonces le dijo que su tía era quien lo recibiría y que muchos de sus familiares tanto de la línea materna como de la paterna residían allí. Igualmente, le solicitó información sobre su relación con la patrocinadora y él afirmó lo mismo que en la primera entrevista.

Por último, le ordenó que buscara sus pertenencias y cuando Abel abrió su mochila para mostrárselas lo trató mal alegando que él no podía hacer eso. Al realizar la revisión, no halló nada sospechoso, comunicándole que tenía que esperar. 

Al día siguiente le preguntó a un oficial sobre su situación y este le informó que le habían denegado el parole porque él no conocía a su patrocinadora y entre ellos no existía un vínculo familiar. Ante semejante argumento, el joven le insistió para que llamara a la mujer a fin de que confirmara su versión, señalándole que el programa de parole humanitario no exigía que el beneficiario y la persona de apoyo fuesen familiares. No obstante, dicho funcionario se negó y en conclusión al otro día lo enviaron en un avión de regreso a México.


Con respecto a este lamentable suceso, el periodista reiteró que el otorgamiento del permiso de permanencia temporal o parole constituye una facultad discrecional de los oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras del puerto de entrada en cuestión. En este caso concreto, los oficiales decidieron denegárselo porque supusieron que al no conocer a su patrocinadora había existido fraude. Asimismo, puntualizó que se han suscitado varios casos de este tipo en dicha termina aérea. 

Además, Pentón destacó que no era posible efectuar ninguna reclamación al respecto precisamente por la discrecionalidad en la concesión de dicho beneficio. En tal sentido, aconsejó a las personas involucradas en este proceso a acumular la mayor cantidad de medios de prueba para demostrar su relación con el patrocinador. 

Otra cuestión que resaltó es que Abel tenía una cita de CBP one que perdió, pues le coincidía con los trámites del parole y que, a pesar de ello, de acuerdo a lo expuesto por los abogados que lo asesoraron, el joven podía aplicar nuevamente en CBP y de esta forma lograr arribar a territorio estadounidense, ya que la decisión adoptada por aquellos oficiales no condiciona la de los que lo atiendan en virtud de la cita otorgada a través de esta aplicación, siempre que no haya recibido una orden deportación.     


1 Comentario

  • zorro noviembre 28, 2023

    con esa cara de delincuente

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