En conversación con el canal latinoamericano Telesur, el designado presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel confesó que habla “prácticamente todos los días” con Raúl Castro, líder del gobernante Partido Comunista y su antecesor en el cargo, con el que tiene una relación “muy personal”, recoge Diario Las Américas.

Según el mandatario, Castro de 87 años está pendiente de “con qué intensidad” él trabaja, así como “de todo lo que se hace”, también “aconseja de manera muy sincera y sin el menor atisbo de una vanidad, de imponer o de limitarnos en algo”.

“A veces estoy sintiendo que es como un padre que me está guiando y que a la vez nos está dejando caminar, hacer sin dejar de cumplir sus funciones y su jerarquía como (primer) secretario del Partido”, añadió Díaz-Canel.

Según el nuevo dictador de turno, el pueblo cubano “está muy consciente de que Raúl está presente, está activo y está siempre al tanto, de todo lo que está sucediendo”.


De igual modo expresó que “en todo lo que se hace hay una comunidad de compromiso del Partido, del Gobierno, de la Nación, con el pueblo”, alegó sentirse “muy seguro” al igual que los integrantes del Consejo de Ministros y del Gobierno “por tener esa línea, esa conducción y por la manera en la que él educa”, para él que sabe leer entre líneas, en su entrevista el Jefe de Estado cubano, rinde tributo a quien realmente detenta el poder, Raúl Castro, quien además le ha dado el privilegio de ser la nueva figura decorativa que busca dar visos de legitimidad a un régimen caduco.

“Él está pensando también en la continuidad de la revolución, en el futuro de la revolución, cuando generaciones que ninguna, ni la mía ni las futuras, van a tener el mérito histórico que pudieron alcanzar Fidel (Castro), Raúl y la generación que ellos lideraron”, apuntó.

No obstante prosiguió ensalzando a Castro, diciendo que es un “ejemplo” y que se siente comprometido al “estar transitando, dando los pasos por los caminos que ellos abrieron, caminando detrás de dos gigantes”.

Con respecto a los meses que lleva al frente de Cuba, desde abril pasado, para el gobernante de 58 años han sido semanas de “mucha experiencia” y “reflexión” en las que a su juicio se ha hecho un “ejercicio colectivo” con el Consejo de Ministros bajo el concepto de gobernar “para el pueblo, por el pueblo y para la revolución”.

En alusión al nuevo texto constitucional, Díaz-Canel aseguró que el mismo será “robustecido” pues “el debate y la sabiduría popular” tiene la última palabra.

Sin embargo los opositores cubanos no están siendo escuchados, son arrestados por preparar talleres en torno a debatir la nueva Carta Magna de su país, y a un cubano residente en EEUU que visitó recientemente la Isla, le llegó una citación policial, y la Seguridad del Estado lo amenazó por atreverse a cuestionar la Constitución cubana en un debate de barrio.

La moraleja es simple, la primera y última palabra en Cuba la tiene la familia Castro, y sus secuaces, Miguel Díaz-Canel uno más de ellos, por el momento.