
La información personal que miles de inmigrantes entregaron al Gobierno de Estados Unidos para solicitar asilo, una residencia permanente u otro beneficio migratorio está facilitando que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas los localice y detenga.
La nueva estrategia de la Administración de Donald Trump combina bases de datos federales, tecnología de rastreo, cooperación con policías locales y alertas emitidas por otras agencias. Entre las personas más expuestas aparecen solicitantes de asilo, inmigrantes patrocinados por familiares estadounidenses para obtener la Green Card y beneficiarios de programas temporales que perdieron su protección.
El resultado ha sido un aumento acelerado de las detenciones. Sin embargo, las deportaciones no han crecido al mismo ritmo porque muchos de los arrestados no tienen condenas, cargos criminales ni órdenes definitivas de expulsión. Otros mantienen solicitudes pendientes que deben resolverse antes de que puedan ser removidos del país.
Casi 51,000 arrestos migratorios durante agosto
ICE realizó cerca de 51,000 arrestos durante agosto de 2026, estableciendo un récord mensual por tercera ocasión consecutiva. A pesar de ese incremento, las deportaciones se mantuvieron relativamente estables, con un promedio aproximado de 1,200 expulsiones diarias.
La diferencia se observa al comparar agosto con mayo. Aunque en mayo se registraron aproximadamente 19,000 arrestos menos, el promedio diario de deportaciones fue prácticamente el mismo, de acuerdo con datos gubernamentales preliminares analizados por Reuters.
La brecha revela que detener a una persona no significa que el Gobierno pueda deportarla inmediatamente. ICE puede mantenerla bajo custodia mientras continúa su proceso, pero debe enfrentar procedimientos judiciales, apelaciones, solicitudes de protección y otras barreras legales.
Los datos entregados para buscar estatus legal ahora facilitan las detenciones
Entre las personas más fáciles de encontrar están precisamente aquellas que proporcionaron al Gobierno su nombre, dirección, huellas, fotografías, historial migratorio y datos familiares con la esperanza de regularizarse.
Esto incluye a extranjeros con solicitudes de asilo pendientes y a personas patrocinadas por familiares ciudadanos estadounidenses para recibir la residencia permanente. También abarca a más de un millón de inmigrantes cuyos estatus temporales fueron cancelados durante el segundo mandato de Trump.
La existencia de una solicitud pendiente no representa una protección automática contra una detención. Al mismo tiempo, presentar un caso migratorio tampoco significa por sí solo que ICE vaya a arrestar al solicitante. La situación dependerá de su historial de entrada, posibles vencimientos de visa, órdenes migratorias anteriores y el estado específico de su expediente.
La contradicción es evidente: la misma información que permite a USCIS tramitar una petición también puede ayudar a otras dependencias del Departamento de Seguridad Nacional a determinar dónde vive, trabaja o viaja una persona.
Más de 1,200 arrestos después de alertas de la TSA
La estrategia se extendió a los aeropuertos estadounidenses. Información interna revisada por Reuters indica que ICE arrestó a más de 1,200 personas después de recibir alertas de la Administración de Seguridad en el Transporte hasta comienzos de junio.
Entre los objetivos aparecieron viajeros que habían permanecido en Estados Unidos después del vencimiento de sus visas. Algunos solicitaron asilo posteriormente, contrajeron matrimonio con ciudadanos estadounidenses o iniciaron un proceso para recibir la residencia.
Las alertas permiten conocer cuándo una persona pretende abordar un avión, facilitando que los agentes la localicen antes, durante o después del viaje. No obstante, esto no significa que todos los arrestos se produzcan dentro de los aeropuertos.
Una investigación anterior reveló que la TSA había entregado a ICE más de 31,000 registros de viajeros obtenidos mediante Secure Flight, un programa creado originalmente para identificar posibles amenazas a la seguridad aérea y no para localizar infractores migratorios. Para febrero de 2026, esas alertas ya habían provocado más de 800 arrestos, una cifra que después superó los 1,200.
Menos de una cuarta parte tenía condenas criminales
La Administración Trump sostiene que sus operativos están dirigidos contra los inmigrantes más peligrosos. Los datos de julio, sin embargo, muestran un cambio importante en el perfil de las personas detenidas.
Los inmigrantes con condenas criminales representaron menos de una cuarta parte de los arrestos realizados ese mes. En diciembre de 2024, antes del regreso de Trump a la Casa Blanca, constituían casi el 60%.
Esto no significa que todos los demás arrestados estuvieran legalmente en el país. La categoría puede incluir personas que excedieron el tiempo permitido por una visa, entraron sin autorización, perdieron un estatus temporal o mantienen casos migratorios sin resolver. Lo que indican las cifras es que una proporción creciente no tiene condenas penales.
ICE también ha detenido a personas en sus viviendas, centros laborales, tribunales y citas migratorias rutinarias. La ampliación de los objetivos explica por qué las cifras de arrestos pueden aumentar rápidamente, incluso cuando el sistema no está preparado para completar un número equivalente de deportaciones.
Por qué las deportaciones avanzan más lentamente
Las solicitudes de asilo, residencia, visas para víctimas de delitos y otros procesos pendientes pueden abrir nuevas instancias legales. Para lograr una expulsión inmediata, algunos detenidos tendrían que abandonar sus reclamaciones y aceptar voluntariamente la salida.
Quienes deciden continuar peleando sus casos pueden permanecer bajo custodia durante meses. La posibilidad de conseguir un abogado también puede resultar decisiva, especialmente para inmigrantes con familiares ciudadanos o una larga permanencia en Estados Unidos.
A los obstáculos judiciales se suman problemas logísticos. Las deportaciones requieren disponibilidad de aviones, documentos de viaje y coordinación con los países receptores. Algunos gobiernos limitan el número de deportados que aceptan, mientras determinados vuelos parten sin ocupar toda su capacidad debido a órdenes judiciales o cambios de última hora.
La Administración compró seis aviones Boeing 737 destinados a estas operaciones, pero, según Reuters, todavía atraviesan revisiones de la Administración Federal de Aviación y no han entrado en servicio.
Qué deben considerar los inmigrantes con procesos activos
El nuevo escenario eleva el riesgo para quienes tuvieron una visa vencida, poseen una orden migratoria anterior o perdieron recientemente una protección temporal. Tener permiso de trabajo, una petición familiar aprobada o un caso de asilo pendiente no garantiza que una persona no será detenida.
Antes de viajar, acudir a una cita migratoria o presentarse ante un tribunal, los afectados deberían revisar su expediente con un abogado de inmigración acreditado. También resulta importante mantener copias de todas las solicitudes, decisiones judiciales, documentos de entrada y teléfonos de emergencia.
Ninguna persona debería firmar una salida voluntaria, renunciar a una apelación o abandonar una solicitud de protección sin comprender las consecuencias. Una detención puede acelerar decisiones difíciles que afecten permanentemente su posibilidad de permanecer o regresar legalmente a Estados Unidos.
El aumento de los arrestos confirma que la Administración Trump dispone ahora de más herramientas para localizar inmigrantes. La dificultad está en convertir esas detenciones en deportaciones: una etapa sometida a procesos legales, capacidad aérea y cooperación internacional que no puede acelerarse únicamente mediante el intercambio de información.





