El año pasado, la Comisión del Condado de Miami-Dade rechazo un plan que habría obligado a los desarrolladores locales a incluir apartamentos asequibles en cada nuevo proyecto.

Un estudio federal publicado la semana pasada confirma, una vez más, que la clase política de Miami está dejando que esta ciudad extremadamente cara pase por encima de sus residentes pobres: El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano muestra que Miami tiene el mayor porcentaje de inquilinos pobres. En otras palabras: los inquilinos más pobres de Miami están más apretados que los residentes de cualquier otra ciudad.

Según el estudio, casi dos tercios de los pobres de Miami están atascados gastando más de la mitad de sus ingresos en renta o viviendo en huecos infestados de cucarachas.

«Estos hogares se definen como los inquilinos de muy bajos ingresos que no reciben asistencia gubernamental para la vivienda y que pagan más de la mitad de sus ingresos por alquiler, viven en condiciones gravemente inadecuadas o ambas», escriben los investigadores del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano. «Los altos alquileres en proporción a los ingresos de los inquilinos siguen siendo dominantes entre los hogares con las necesidades de los más pobres, dejando a estos inquilinos con necesidades sustanciales y no satisfechas de vivienda asequible».


Las ciudades más grandes, incluyendo Nueva York, Los Ángeles y Chicago, técnicamente tienen un número total más alto de inquilinos pobres. Pero los inquilinos más pobres de esas ciudades forman una porción más pequeña del total que los de Miami. La Ciudad del Sol hace un trabajo terriblemente terrible a la hora de cuidar a sus pobres: un 60,9 por ciento de los inquilinos de muy bajos ingresos de la ciudad están viviendo en las peores condiciones, según el gobierno federal. Ninguna otra ciudad llego a esa marca del 60 por ciento. Los Ángeles llegó en un distante segundo, con 54,5 por ciento de los inquilinos de bajos ingresos que viven en condiciones extremadamente malas.

En términos de números puros, Nueva York tiene 815.000 residentes en las peores condiciones, L.A. contiene 567.000, Chicago tiene 242.000, y Miami en cuarto con 227.000. Pero el hecho de que Miami sea el cuarto en número total es una locura: esas tres primeras ciudades son la primera, segunda y tercera áreas más pobladas de América. El área metropolitana de Miami / Fort Lauderdale, mientras tanto, es la octava área metropolitana más grande del país, pero de alguna manera contiene el cuarto mayor número de residentes pobres en malas condiciones de viviendas.



Las ciudades tienen el poder de obligar a los constructores a crear unidades de alquiler para los residentes de bajos y medianos ingresos. El ayuntamiento de Miami-Dade no lo ha hecho y en su lugar han tratado de confiar en planes que dan beneficios de zonificación a los constructores por hacer voluntariamente sus apartamentos a precios asequibles.

Un estudio de abril del Instituto Urbano dijo categóricamente que los funcionarios de la ciudad de Miamiestán demasiado cerca de los desarrolladores locales, quienes se quejan cuando alguien intenta forzarlos a construir apartamentos que no estén dirigidos a dueños de minas de diamantes.

Gran parte de la culpa recae en Tallahassee: Las reglas obligatorias de vivienda asequible son difíciles de aplicar sin subsidios estatales o federales. La Legislatura de la Florida hace mucho tiempo creó un fondo fiduciario para ayudar a subsidiar la vivienda en todo el estado, pero por diez años consecutivos, los legisladores estatales han canalizado ese dinero en proyectos aleatorios que no tienen nada que ver con la vivienda.