A través de una votación de 9 a 0, los comisionados de Miami-Dade abandonaron su postura anterior de respaldar una prohibición nacional sobre las armas de fuego, y en su lugar la Comisión apoyó una declaración política más matizada.

Finalmente la resolución pide al Congreso que modernice la prohibición de los fusiles como el AR-15, arma usada en el tiroteo de Parkland, Florida, o que el Congreso imponga restricciones que no lleguen a una prohibición total.

Del Partido Republicano, Esteban “Steve” Bovo, presidente de la Comisión, propuso restricciones como la prohibición de la venta de armas a la mayoría de las personas menores de 21 años de edad, de igual modo el comisionado propone un período de espera en la compra de armas y exige una evaluación de salud mental de los que compran armas de fuego.

“Yo quiero apoyarlos”, expresó el republicano, uno de los cuatro comisionados que votaron contra la resolución del 2016 que apoyó la renovación total de la prohibición de los fusiles de asalto, que estuvo vigente entre 1994 y 2004.


“Yo no soy miembro de la NRA. La NRA no me apoya. Yo no tengo armas”, acotó.

La demócrata Barbara Jordan, defensora de la prohibición a las armas de asalto, aceptó la enmienda de Bovo, y la resolución fue aprobada sin mucha polémica.

Los comisionados también piden a Florida que imponga una de las dos opciones a nivel estatal y que derogue una ley estatal que prohíbe a las jurisdicciones locales regular las armas de fuego.

Llama la atención solamente, que cuatro comisionados se abstuvieron, Bruno Barreiro, José “Pepe” Díaz, Joe Martínez y Javier Souto, todos republicanos que abandonaron la reunión antes de discutirse la resolución.

Es necesario saber que mientras los que abogan por el control de armas consideran que lo sucedido puede cambiar sustancialmente la situación en el impulso por superar las objeciones a nuevas restricciones sobre la venta de armas, cualquier acuerdo bipartidista es muy posible que no llegue a la prohibición aprobada en los 90 del pasado siglo, cuando los demócratas controlaban tanto la Casa Blanca como el Congreso.

Sin embargo en 2009, los demócratas volvieron a controlar el Congreso, y el ex presidente Barack Obama no presionó para renovar la prohibición.

(Con información de El Nuevo Herald)