ManolinManolin conocido como El Medico de la Salsa dedico un escrito en las redes sociales a raiz de la polemica con Osmani Garcia y los comentarios de muchos cubanos en Internet sobre el tema. Aqui les dejamos las mas recientes palabras de Manolin en las redes sociales.


«Dicen que todos somos hijos de dios».

Dicen, que todos somos hijos de dios, y que todos tenemos los mismos derechos.

Negros, blancos, chinos, educados, mal educados, inteligentes, brutos, cultos e incultos, retrasados e iluminados.

Pues, todos somos seres humanos, e iguales ante dios y ante la ley.

Por otra parte dice un escritor Italiano, que el internet y las redes sociales han traído consigo, «la invasión de los imbeciles».


Pues, mucha gente muy retrógrada, bruta, recalcitrante, o mal educada, que antes no tenía acceso a los medios, pues hoy gracias a los avances de la internet, los teléfonos, las computadoras y las redes sociales, desde cualquier parte de este mundo, disparan sus idioteses y disparan a matar.

A todo esto el le llama, «la invasión de los imbeciles».

En la música el genero regaeton, que es un género que ha resultado ser muy efectivo sobre todo para la diversión, por su ritmo fácil y contagioso, por su lenguaje callejero, a veces cómico, ocurrente y muchas veces vulgar, pues este genero al ser un genero urbano, ha traído también a los medios y a la palestra, mucha vulgaridad, es la verdad, y no temo decirlo.

Un poco que esta de moda la barbaridad, y me preocupa la juventud, pues la música y su lenguaje es súper influyente en el ser humano, parte importantísima de la vida, y de la educación del ser humano, y sobre todo, de la juventud.

No es lo mismo lo popular, que lo grosero, hay una línea muy fina que lo divide.

Y algo peor, los representantes del genero regaeton, no se limitan a decir sus cosas con música, además, son adictos a las redes sociales y siempre están mandando mensajes, saludos, y se tiran y se fajan también por las redes y todo lo hacen con un lenguaje deplorable.

Hay que tratar de separar la música del lenguaje fuera de la música. Es cierto que con música se pueden decir cosas mas atrevidas, pues con música algunos géneros lo admiten, pero, cuando se habla en entrevistas, o mensajes y te diriges al público, hay que hacerlo de la mejor manera posible.

Yo no tengo nada en contra de los reguetoneros, de muchos me gustan lo que hacen, y casi todos son mis amigos, pero esto lo dejo para su reflexión.

Por lo menos a mi, me es muy desagradable ver a una persona con una gorra al revés, una cadena de oro en el cuello, del gordo de una soga, y otra en la muñeca, y para colmo, diciendo disparates, en forma y contenido. «Too much»

Recuerdo que Juan Formell estaba muy preocupado con todo esto, según me dijo, la ultima vez que hablamos.

Me gustaría ver a los reguetoneros con ese mismo look característico en ellos, cantar cosas atrevidas, y luego hablar en las entrevistas y mensajes correctamente, en forma y contenido, si no es mucho pedir.

Nuestros ojos y nuestros oídos, se los agradecerían, pues lo cortes, no quita lo valiente.

Como también me gustaría que la gente en general, se midiera un poquito mas, al hablar y escribir por las redes, nadie es un santo, yo también a veces tengo deseos de decir 4 malas palabras, pero pienso en los demás y me contengo, porque si todo el mundo agarra ese camino, la vida será muy, pero muy fea.

Se puede hablar de todo, de lo humano y lo divino, pero hemos de buscar la mejor manera, o la menos fea.

Yo que siempre veo el lado positivo de las cosas, creo que el internet le ha dado voz a los que no la tenían, pero tiene que haber medida.

Pero bueno, más allá de todas estas cosas que he mencionado sobre los reguetoneros, y más allá de lo que dice el escritor Italiano sobre las redes el internet y la invasión de los imbeciles, lo cierto es que:

Dicen que todos somos hijos de dios, iguales ante la ley, y tenemos los mismos derechos.

Negros, blancos, chinos, educados, mal educados, inteligentes, brutos, cultos e incultos, retrasados e iluminados.

Pero, también deberíamos tener los mismos deberes.

Manolin.