
Mailén Díaz Almaguer, la única sobreviviente del accidente aéreo ocurrido en La Habana en 2018, rompió el silencio ante las cámaras de Univision 23 para hablar de los pocos recuerdos que conserva, su recuperación y la necesidad de que los responsables respondan ante la justicia.
Ocho años después de la tragedia, Mailén continúa viviendo con graves secuelas físicas. Necesita una prótesis, insumos médicos y materiales tan básicos como una sonda para mantener sus cuidados.
Que esta cubana continúe con vida es considerado un verdadero milagro. Fue la única sobreviviente entre las 113 personas que viajaban en el vuelo 972, cuyo accidente dejó 112 fallecidos.
Consiguieron los pasajes en el aeropuerto
Mailén tenía 19 años cuando llegó junto a su entonces esposo al Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. La pareja no tenía inicialmente pasajes para abordar el vuelo con destino a Holguín, pero logró resolver el viaje en el propio aeropuerto.
“Lo resolvimos allí en el aeropuerto”, recordó durante la entrevista.
Ese cambio de último momento terminó colocándolos a bordo del Boeing 737-200 operado por la aerolínea mexicana Global Air para Cubana de Aviación.
El avión despegó poco después del mediodía del 18 de mayo de 2018. Apenas unos 35 segundos más tarde, perdió el control y se precipitó a tierra en una zona cercana al aeropuerto.
El vuelo estuvo a punto de ser cancelado
La mente de Mailén bloqueó prácticamente todo lo sucedido dentro del avión. No recuerda el despegue ni los momentos de terror que precedieron al impacto.
“No recuerdo nada, ni dentro del avión ni cuando despegó, nada”, confesó.
Sin embargo, conserva un recuerdo que pudo haber cambiado la historia: en algún momento se les informó que el avión posiblemente no saldría y que el traslado hasta Holguín se realizaría por carretera.
“Recuerdo que en un momento determinado el avión no iba a salir, iban a poner guagua”, relató.
Finalmente, el vuelo fue autorizado y la aeronave despegó. El avión tenía más de 38 años de antigüedad y había sido arrendado por Cubana de Aviación ante los problemas que enfrentaba la flota de la compañía estatal.
Supo lo ocurrido en el hospital
Tres mujeres fueron rescatadas con vida entre los restos del avión, pero dos fallecieron posteriormente en el hospital como consecuencia de sus lesiones.
Mailén fue la única que sobrevivió.
La joven explicó que despertó sin comprender lo ocurrido. Fue en el Hospital Universitario General Calixto García donde le contaron que había sobrevivido a un accidente aéreo.
Su mente había bloqueado incluso el recuerdo de las personas que viajaban con ella. Tampoco sabía que su esposo había estado a su lado en el avión y que había perdido la vida.
“Me contaron lo que me había pasado. No me contaron con quién iba porque yo tampoco sabía. Hice un bloqueo y no recordaba nada, ni con quién iba en el avión”, explicó.
Según el reportaje de Univision 23, Mailén permaneció seis meses en coma. Después comenzó un prolongado proceso de recuperación marcado por intervenciones médicas, rehabilitación y profundas secuelas emocionales.
Necesita una prótesis e insumos médicos
La cubana sufrió una lesión medular cervical a nivel C6-C7 y continúa realizando fisioterapia. Aunque asegura que ha avanzado considerablemente, todavía requiere cuidados permanentes y recursos médicos que no siempre tiene disponibles.
Mailén necesita una prótesis, sondas y otros insumos indispensables para su vida cotidiana y su tratamiento.
“Actualmente hago mi fisioterapia porque tengo una lesión medular a nivel C6-C7 y he avanzado muchísimo”, afirmó.
La sobreviviente también reflexionó sobre la dificultad de comprender por qué fue la única persona que logró vivir después de una catástrofe que cobró 112 vidas.
“Creo que yo no me lo merecía ni me lo merezco. De eso estoy segura, pero creo que Dios tiene algún propósito”, expresó.
La fe la ayudó a enfrentar la tragedia
Su fe cristiana se convirtió en uno de los pilares fundamentales de su recuperación. Al hablar de su esposo fallecido, Mailén explicó que le habría gustado contarle cómo conocer a Cristo la ayudó a soportar el dolor y continuar adelante.
Durante estos años ha debido enfrentar la pérdida, las limitaciones físicas y un proceso de rehabilitación que todavía no ha concluido.
También consiguió superar uno de sus mayores temores: volver a viajar en avión.
Mailén explicó que tomó esa decisión para derribar la barrera emocional que permanecía desde el accidente. Más que un viaje, representó una victoria personal frente al trauma.
“Fue por volver a montar avión y romper con esa barrera”, señaló.
“Deben pagar”
La investigación oficial sobre el accidente atribuyó la tragedia a una cadena de errores con predominio del factor humano. Entre los problemas identificados se encontraban equivocaciones de la tripulación en los cálculos de peso y balance de la aeronave, además de deficiencias operativas.
Mailén considera que quienes cometieron los errores que provocaron el desastre deben responder por el sufrimiento causado.
“Deben pagar las personas que cometieron un error y que, por causa de ello, han sufrido tantas familias”, manifestó.
Su reclamo de justicia se suma al de los familiares de las otras 112 personas que perdieron la vida. A pesar del paso del tiempo, la joven insiste en que la tragedia no puede quedar en el olvido.
Ocho años después, Mailén continúa luchando. Recibe fisioterapia, busca los insumos médicos que necesita y trata de reconstruir su vida mientras mantiene intacta una exigencia: que se determinen las responsabilidades por el accidente del vuelo 972.





