
A ocho años del accidente del vuelo 972 de Cubana de Aviación, una publicación en redes sociales volvió a remover el dolor y la memoria colectiva de miles de cubanos. Mailén Díaz Almaguer, la única sobreviviente de la tragedia aérea ocurrida en La Habana en 2018, compartió un emotivo mensaje que rápidamente se viralizó y despertó una ola de reacciones dentro y fuera de la isla.
“Si en ese tiempo me hubieran dicho todo lo que vendría después no lo hubiese creído, ya han pasado 8 años”, escribió la joven cubana en su perfil de Facebook junto a la etiqueta #ProhibidoOlvidar, una frase que muchos interpretaron como un reflejo del largo y complejo camino físico y emocional que ha tenido que recorrer desde aquel día.
La publicación estuvo acompañada de fotografías junto a su esposo, Jean Michel López Salinas, quien falleció en el siniestro. Las imágenes mostraban momentos personales y felices de la pareja antes del accidente, lo que aumentó el impacto emocional del mensaje entre los usuarios.
En cuestión de horas, la publicación comenzó a recibir cientos de comentarios de apoyo, mensajes de solidaridad y homenajes a las víctimas de uno de los peores accidentes aéreos ocurridos en Cuba en tiempos recientes.
El accidente que paralizó a toda Cuba
La tragedia ocurrió el 18 de mayo de 2018, cuando el vuelo doméstico 972 de Cubana de Aviación despegó desde el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana con destino a Holguín.
La aeronave involucrada era un Boeing 737-201, fabricado décadas atrás y operado bajo contrato de arrendamiento por la aerolínea mexicana Global Air, también identificada como Damojh. El avión había sido incorporado temporalmente a las operaciones de Cubana debido a la crítica situación de disponibilidad de aeronaves en la isla.
Apenas 35 segundos después del despegue, el avión perdió estabilidad, descendió bruscamente y terminó impactando contra una zona agrícola cercana al aeropuerto, en el municipio Boyeros.
Las imágenes del lugar del accidente dieron la vuelta al mundo. Columnas de humo, restos de la aeronave esparcidos y un amplio despliegue de rescatistas marcaron una jornada de conmoción nacional en Cuba.
El siniestro dejó un saldo devastador: 112 fallecidos de las 113 personas que iban a bordo. Entre las víctimas se encontraban pasajeros cubanos, miembros de la tripulación mexicana y otros ciudadanos extranjeros. La magnitud de la tragedia convirtió el accidente en el peor desastre aéreo registrado en Cuba desde finales de la década de 1980.
La historia de Mailén Díaz: sobrevivir a lo imposible
En medio de la devastación, el nombre de Mailén Díaz quien en aquel momento tenía 19 años comenzó a ocupar titulares internacionales al confirmarse que era la única persona que había sobrevivido al impacto. Las autoridades informaron entonces que la joven presentaba lesiones extremadamente graves, incluyendo traumatismos severos y quemaduras, lo que obligó a mantenerla durante semanas en estado crítico bajo estricta vigilancia médica.
Su recuperación fue larga y compleja, durante años enfrentó intervenciones quirúrgicas, terapias de rehabilitación y un intenso proceso de recuperación física y emocional. Sin embargo, más allá de las secuelas médicas, Mailén tuvo que afrontar el enorme peso psicológico de haber sobrevivido a una tragedia en la que perdió a su esposo y a decenas de personas.
Con el tiempo, sus publicaciones en redes sociales comenzaron a convertirse en una especie de diario emocional donde comparte reflexiones sobre el duelo, la memoria y la resiliencia. Muchos cubanos han seguido de cerca su evolución desde 2018, convirtiéndola en símbolo de fortaleza y supervivencia ante una tragedia que marcó profundamente al país.
Un año después del accidente aéreo aprovechó sus redes sociales para dedicó sentidas palabras a su pareja fallecida: «Un año atrás fui la mujer más feliz de este mundo, que estés bien donde estás ahora. Te amo y te amaré toda mi vida», escribió la jovencita.
Un aniversario que revive el duelo de cientos de familias
Cada 18 de mayo, familiares y amigos de las víctimas recuerdan a quienes perdieron la vida en el vuelo 972. Ocho años después, el dolor continúa presente para decenas de familias cubanas que aún lidian con las consecuencias emocionales de la tragedia.
En redes sociales, numerosos usuarios compartieron mensajes recordando a las víctimas, mientras otros confesaron que todavía conservan vívidos recuerdos de aquel día en que la noticia paralizó a Cuba.
La tragedia también dejó una huella colectiva porque ocurrió en medio de una compleja situación económica y de deterioro estructural que ya afectaba diferentes sectores estratégicos del país, incluida la aviación civil.
Durante años, Cubana de Aviación había enfrentado dificultades operativas derivadas de sanciones, problemas financieros y falta de piezas para el mantenimiento de sus aeronaves, lo que obligó a recurrir al arrendamiento de aviones extranjeros para cubrir rutas nacionales.
Las investigaciones y las críticas sobre la seguridad aérea
Tras meses de investigaciones, las autoridades cubanas concluyeron que el accidente estuvo relacionado con errores humanos durante el despegue, especialmente vinculados a cálculos incorrectos de peso y balance de la aeronave.
El informe oficial también señaló fallas en los procedimientos operacionales y cuestionó aspectos de la supervisión técnica relacionada con la compañía arrendadora del avión. El caso generó fuertes cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad de las aeronaves utilizadas por Cubana de Aviación y abrió un debate sobre el deterioro de la infraestructura aérea en la isla.
La tragedia provocó además preocupación internacional debido a antecedentes y reportes previos sobre presuntas irregularidades operativas vinculadas a Global Air, empresa que ya había enfrentado observaciones en otros países antes del accidente.
Aunque las investigaciones oficiales concluyeron hace años, para muchas familias las heridas emocionales siguen abiertas y el recuerdo del vuelo 972 continúa siendo sinónimo de dolor.
Este año, la fecha estuvo acompañada por un hecho de gran relevancia en el ámbito judicial. A finales de marzo, una corte federal mexicana dictó la primera sentencia civil concluyente relacionada con la tragedia aérea y responsabilizó a Global Air con el pago de una indemnización superior a los 124 millones de pesos mexicanos —unos 7,1 millones de dólares— destinada a los familiares de cuatro tripulantes fallecidos en el siniestro.
Samuel González Ruiz, abogado vinculado al caso, aseguró que la compañía aérea mantuvo en operaciones la aeronave a pesar de presuntas irregularidades técnicas y de una restricción vigente que impedía su vuelo. Además, sostuvo que la administración de Global Air habría alterado los registros de mantenimiento del avión, señalando que la documentación técnica fue manipulada para encubrir las deficiencias de la aeronave.
El proceso judicial también ha estado rodeado de obstáculos diplomáticos y falta de cooperación oficial. De acuerdo con fuentes vinculadas al caso, las autoridades mexicanas habrían enviado en reiteradas ocasiones solicitudes de asistencia jurídica internacional a Cuba, sin recibir contestación desde La Habana, pese a que ya superan la media docena de requerimientos formales.
En medio de ese panorama, el abogado español Carlos Villacorta Salis —encargado de la representación legal de más de 50 familias cubanas afectadas, entre ellas la de Mailén Díaz Almaguer— destacó la trascendencia de la reciente condena emitida contra Global Air. A su juicio, el fallo no solo constituye un avance clave en la búsqueda de justicia, sino que además establece un parámetro económico que podría influir en futuras reclamaciones, al calcular compensaciones cercanas a los 1,7 u 1,8 millones de dólares por cada víctima del accidente.
Un mensaje breve que volvió a conmover a Cuba
La reciente publicación de Mailén Díaz volvió a conectar emocionalmente con miles de personas que aún recuerdan la tragedia aérea de 2018 como uno de los momentos más dolorosos vividos por Cuba en las últimas décadas.
Su frase, sencilla pero profundamente humana, resumió el impacto que puede dejar un evento traumático incluso años después de haber ocurrido. El mensaje también sirvió para recordar que detrás de las cifras del accidente existen historias personales, pérdidas familiares y vidas que cambiaron para siempre.
A ocho años del siniestro, el vuelo 972 sigue presente en la memoria colectiva cubana, mientras el testimonio de Mailén Díaz continúa simbolizando supervivencia, dolor y resiliencia frente a una tragedia imposible de olvidar.





