Donald Trump y Nicolás Maduro

El dictador Nicolás Maduro se echó atras y evitó el enfrentamiento directo con Estados Unidos al cumplirse las 72 horas de la orden de expulsar a diplomáticos estadounidenses en Venezuela.


Maduro dio a los diplomáticos estadounidenses un plazo de tres días para salir del país, pero la Casa Blanca dijo que no cumpliría el ultimátum alegando que el no es el presidente legítimo y por tanto desconoce su autoridad.

Después de amenazas y retórica populista, Maduro, no quiso desafiar a Estados Unidos que dijo estaba preparado para defender a sus diplomáticos si eran puestos en peligro.

Maduro suspendió la expulsión para abrir un periodo de 30 días para negociar con las autoridades el establecimiento de una «oficina de intereses estadounidenses» en Venezuela.

«Con miras a este objetivo, se ha autorizado la permanencia de personal remanente de cada misión, quienes durante el plazo acordado continuarán amparados por las prerrogativas diplomáticas, debiendo concentrar sus actividades exclusivamente en las sedes que correspondieron a las extintas embajadas, antes de la ruptura de relaciones», dijo el Ministerio del Exterior del ilegítimo gobierno de Maduro.


Estados Unidos insiste en que no sacará a sus diplomáticos de Venezuela y advierte sobre consecuencias si son agredidos.