Tiffany Hatfield, una residente de Ocoee, en la Florida, encontró un golpe de suerte en medio del caos producido por Irma: ganó 10 mil dólares tras comprar un raspadito en una gasolinera de camino, reporta People.


La madre de tres hijas había conducido toda la noche para llegar a Virginia.

«Estábamos corriendo porque nos tomó un tiempo encontrar una tienda. Pero mientras mi hija estaba en el baño, compré dos boletos de lotería», dijo.

Hatfield dice que ella no suele comprar boletos de lotería, pero esa vez lo hizo sin pensar.

«Pensé que estaba viendo mal. Nunca había comprado un boleto de lotería en Carolina del Norte, y pensé que no había manera de que la primera vez que comprara uno, ganaría», explicó.


En su asombro, Hatfield le entregó el boleto a su hija de 12 años para confirmar las ganancias. La familia estaba todavía a dos horas de Virginia, así que rápidamente volvió a la carretera.

Debido a que la oficina de lotería estaba cerrada durante el fin de semana, no fue hasta el 12 de septiembre que Hatfield pudo visitar la lotería en Greenville, N.C., para reclamar su premio, que después de impuestos, quedó en 6,951 dólares.

Hatfield dijo que utilizará ese dinero para planear unas vacaciones muy necesarias para sus hijas y su esposo, Ryan Hatfield, que está en la Marina.

«Las chicas no lo han visto en casi un año y viene a la ciudad en diciembre. Así que creo que vamos a tener unas vacaciones de Navidad increíbles este año”, dijo.