El King Kong cubano, Luis Ortiz que regresará al cuadrilátero este viernes para enfrentarse a Daniel Martz, durante el pesaje celebrado el jueves, resaltó como la verdadera luminaria de la velada prevista para hoy en Hialeah.

Luego de un año de ausencia y problemas con la AMB, porque dio positivo en un test de dopaje que estuvo casi por poner punto final a su carrera como púgil, el Consejo Mundial (CMB) dictaminó que Ortiz no había cometido un acto de mala fe al no declarar el uso de medicamento prescrito para la presión arterial; por lo que luego de ser multado, se le permitió continuar con su trayectoria profesional.

En entrevista con El Nuevo Herald, el boxeador cubano habló sobre la situación que enfrentó durante algunas semanas, cuando su carrera parecía haber terminado.

“Hay que tener mucha fuerza para resistir todo lo que me ha rodeado, pero nada me ha sacado de mi meta que es convertirme en campeón del mundo. Todo lo que sucedió no me ha matado, así que lo único que hizo fue hacerme más fuerte”, dijo el púgil.


Sobre su suspensión por la AMB, y el dictamen final del Consejo Mundial, que le permitirá pelear esta noche, Ortiz comentó:

“Yo estoy limpio, totalmente limpio. Sí reconozco que hubo un fallo al no informarlo. Jamás he tomado nada ilegal, lo único que yo tomo es agua y buenos consejos. En mi corazón sé que nunca he hecho nada malo ni para tomar ventaja de un rival”.

“Lo felicito por haber tenido el valor de aceptar mi reto. Recuerda que este combate se sumó a la cartelera hace apenas un par de días. Así que su mérito es doble, pero fuera de eso es apenas otra victoria con nombre en mi carrera”, agregó el cubano.

En referencia a sus perspectivas para el 2018, el contenedor de pesos pesados dijo:

“Con mucha esperanza, con el mismo deseo de ser campeón del mundo. Ya sea Joshua, Wilder o el que sea, solo pido que me den la oportunidad de pelear contra los mejores. Es que el boxeo en estos días se ha complicado mucho”.