El miércoles en una callejuela de La Habana Vieja, un grupo de peluqueros cubanos celebraba su día, cortando gratuitamente el pelo a los transeúntes que requerían un corte.

El proyecto Artecorte respaldó la iniciativa, que con la creación de una escuela de peluquería busca estimular una zona del centro histórico de la capital cubana.

La cita anual se repitió este 2017, en la barriada del Santo Ángel, donde en el primer tramo de la calle Aguiar, es popular el Callejón de los Peluqueros.

Decenas de personas acudieron a ponerse en manos de los virtuosos de las tijeras, que de manera gratuita demostraron el buen gusto y el estilo con que trabajan al compás de la música.


Gilberto Valladares Papito, uno de los impulsores del proyecto que se celebra cada 27 de diciembre, desde el año 2005, fue uno de los primeros en improvisar con los cortes de cabello en el salón callejero.

Según Papito, reunirse con sus colegas en esta fecha significa “dignificar el día del peluquero”, cuando se entrega el premio Juan Gómez, en homenaje al primer barbero y cirujano en recibir una licencia para ejercer el oficio en la Villa de San Cristóbal de La Habana en 1552.

Este 2017, el galardón fue compartido, por “la labor de toda la vida y una meritoria carrera profesional”, a Silvino Álvarez, barbero habanero; y a René González, de la ciudad de Cárdenas, provincia de Matanzas.

Artecorte convocó a los peluqueros y barberos a nivel mundial, a donar tijeras para sumarlas a las más de 300 que ya forman parte de una escultura que se erige en la zona.

“Todos los peluqueros y barberos del mundo” que deseen donar una tijera destinada al monumento que estará abierto por dos años, dijo Papito a EFE.

“Ese acto estará respaldado por un certificado de los promotores de la iniciativa y será el regalo de los barberos y peluqueros a La Habana cuando (en 2019) cumpla los 500 años de fundada”, detalló el promotor de la iniciativa.

Desde Japón, Estados Unidos, España, Francia, Holanda y varios países de América Latina han arribado estos instrumentos para adosarse al monumento que reproduce una enorme tijera de metal.

(Con información de 14ymedio)