Si bien la situación económica en Cuba se agrava cada vez más, y el progreso se marchó de la Isla, desde que Castro llegó al poder, desde la década del 90 la situación en la Mayor de las Antillas empeoró, la brecha entre lo que cobran los cubanos, y lo que cuestan los productos necesarios para subsistir se profundiza, cada mes y cada año en la Isla comunista.

El desfase salarial es tan grande, que en cada reunión o conferencia sindical, el tema salta sobre la palestra; pero encuentra como obstáculo principal la negativa de las autoridades gubernamentales o de los jerarcas de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Una solicitud de los jubilados y pensionados cubanos ha trascendido, los ancianos se quejan en la cuantía de los importes que reciben de la Seguridad Social.

Es común encontrarse en Cuba, a docentes retirados que tienen que volver a las aulas, porque la pensión no les alcanza para comer, otros mayores se ven obligados a vender “jabitas” fuera de los agros, y a sufrir la persecución policial, incluso por eso, ya que también se considera ilícito.

Lo cierto es que las solicitudes de los jubilados deben de haber sido bastantes, cuando el periódico Trabajadores, se hizo eco de ellas.


El lunes 11 de diciembre, salió una publicación titulada: “Aumento de pensiones, cuestión de economía”, en respuesta a los pensionados; Ana Margarita Martín Pérez, jefa del Departamento de Trámites de Pensiones del Instituto Nacional de Seguridad Social (INASS), explica que por el momento no habrá ningún aumento, y que éste sólo podría darse “cuando las condiciones económicas del país lo permitan”.

La funcionaria con total desenfado y ningún cargo de conciencia brinda la respuesta más desalentadora que pueda haber a los jubilados, pues detrás de los problemas económicos de Cuba, está el mal político, la mala administración, la debacle social.

Aumentar salarios o pensiones implicaría inyectar dinero en la circulación, con respaldo productivo si la operación llegara a realizarse, lo que supondría una inflación generalizada, una escalada de precios que perjudicaría aún más a las personas de bajos recursos.

Otra variante para el Gobierno cubano, es que al inyectar dinero en la circulación, traería la hipotética disminución del tipo de cambio, que hoy está fijado en 1 CUC igual a 25 CUP, lo que aumentaría el poder adquisitivo de los portadores del CUP, entre ellos los jubilados.

Una variante que choca con la escasa oferta con que cuentan las tiendas cubanas, que se verían vacías ante un incremento repentino de la demanda.

De todos modos el país no está en condiciones de aumentar la producción nacional para ampliar la oferta, ni de inyectar dinero en la circulación.

Pero para los jubilados cubanos la situación sigue y se prevé siga siendo caótica, dado el envejecimiento poblacional en la Isla, cada día son más las personas mayores que tienen que hacer malabares para llevar un plato a la mesa, e incluso comprar las medicinas que asigna el estado en las farmacias nacionales en moneda nacional, los ancianos en Cuba tendrán que seguir arreglándoselas con ocho dólares al mes.

(Con información de Cubanet)