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La crítica situación, ya histórica, del transporte público en Cuba no es secreta, y sí, algo que afecta a la gran mayoría de la población.


Esta crisis encontró cierto alivio cuando surgieron los boteros, pero este alivio está llegando a su fin con unos precios exorbitantes que ya muy pocos se pueden permitir en la isla.

Nuevas regulaciones del gobierno y el mercado abierto al turismo han forzado la alza de los precios que el cubano de a pie no se puede permitir.

Ahora los taxis privados deben afiliarse a tres categorías para las rutas. Un recorrido definido, como el de Uber Pool; una ruta directa; y una tercera clásica, la cual está destinada al turismo.

«Uno se siente desesperado. No puedes llegar al lugar, llegas estresado si logras llegar porque te pasas muchas horas. El cubano se irrita y se siente mal», dijo una estudiante en La Habana a AmericaTeve.


Estos son los boteros que trabajaban colectivamente cobrando hasta unos 20 pesos por el viaje, ahora según Luis Caballero un jubilado de La Habana que habló con AmericaTeve, los boteros le pueden pedir hasta 8 CUC por el viaje que en otro momento harían por 20 pesos.

El pasado mes de diciembre muchos boteros tuvieron que apagar los motores obligados por regulaciones del gobierno, otros operan de forma ilegal; pero ambos factores contribuyen a un aumento en el costo de los viajes porque hay menos carros trabajando y mucho demanda.

La nueva regulación también obligó a estos vehículos a una revisión técnica para poder circular, algo difícil por la falta de piezas de repuestos. De 1,500 que se presentaron inicialmente, aprobaron poco más de 200.