
Una migrante que se identifica como portadora de un formulario I-220A y con una apelación pendiente compartió el alivio que sintió después de acudir a una cita con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), tras varios días de angustia por la posibilidad de quedar detenida.
“Yo llevo tres días que casi ni duermo. Súper mal, súper angustiada, no les puedo explicar. Es horrible lo que uno siente”, expresó al describir las horas previas a su presentación ante las autoridades.
La mujer, que afirma vivir en Dakota del Norte, aseguró que la visita transcurrió sin incidentes para ella. Según relató, los funcionarios solicitaron sus documentos y le asignaron una nueva cita para el próximo año.
Su mensaje combina una experiencia personal favorable con una advertencia que ella misma repite: cada expediente migratorio es diferente y lo ocurrido a una persona no permite anticipar el resultado de otra.
Una tercera cita marcada por el miedo
La protagonista explicó que esta era su tercera presentación ante ICE y que, hasta ese momento, no había tenido una mala experiencia en esas visitas. “No se llevaron a nadie, nos pidieron los documentos”, afirmó sobre lo que observó durante su estancia en la oficina. Esa declaración corresponde a su experiencia y no permite establecer qué ocurrió durante el resto de la jornada o en otras dependencias.
También contó que había otras personas cuyos próximos controles quedaron fijados para el mes siguiente o para dentro de dos o tres meses, mientras que a ella le dieron una fecha más distante.
La transcripción no identifica a la mujer, la oficina donde acudió ni la fecha exacta del encuentro. Tampoco incluye documentos que permitan verificar el estado de su apelación o las condiciones de su liberación.
I-220A e I-220B: la diferencia que intenta explicar
Una parte central del testimonio está dedicada a distinguir entre tener un I-220A con una apelación pendiente y estar bajo una orden de supervisión I-220B.
La distinción tiene fundamento, pero requiere precisión. El I-220A es una orden de liberación bajo palabra; el I-220B es una orden de supervisión vinculada a una orden final de deportación o expulsión que todavía no se ha ejecutado. Son documentos relacionados con la liberación y supervisión migratoria, y no equivalen por sí mismos a un estatus legal de residencia.
En un manual publicado por ICE, la agencia diferencia a los participantes de su programa de alternativas a la detención que mantienen procedimientos o apelaciones pendientes ante la Junta de Apelaciones de Inmigración —para quienes contempla el I-220A— de quienes tienen una orden final sin apelación pendiente ante esa junta, para quienes contempla el I-220B.
Sin embargo, la afirmación de la mujer de que, si alguien no apela, “le dan” un I-220B simplifica el procedimiento. La firmeza de una decisión judicial y la emisión de un formulario de supervisión son actos distintos. Una orden puede adquirir carácter final, aunque ICE todavía no haya entregado un I-220B.
@eli_chamberlain Soy cubana I-220A con apelación pendiente y hoy fui a mi cita de ICE. Gracias a Dios todo salió bien 🙏🏻
♬ Glass River – Tanner Creekmore
Qué puede cambiar una apelación pendiente
La mujer aseguró que apeló después de perder su caso de asilo y animó a otros migrantes a considerar esa posibilidad cuando reciben una decisión desfavorable.
Según la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR), una apelación ante la Junta de Apelaciones de Inmigración, conocida como BIA, permite solicitar la revisión de posibles errores legales o de hecho cometidos por un juez. Como regla general, el formulario EOIR-26 debe ser recibido por la BIA dentro de los 30 días calendario posteriores a una decisión oral o al envío de una decisión escrita. Renunciar a apelar o dejar vencer ese plazo hace que la decisión del juez sea final.
Cuando se presenta oportunamente una apelación de la decisión sobre el fondo del caso ante la BIA, la ejecución de la orden de expulsión queda, por regla general, suspendida mientras la junta resuelve. Esa protección tiene un alcance concreto: suspende la deportación, pero no concede residencia ni garantiza que la persona permanezca en libertad.
Por eso, la experiencia relatada no permite concluir que la apelación haya sido la razón por la cual los agentes no la detuvieron. Tampoco convierte la nueva fecha de presentación en una decisión favorable sobre su asilo.
“No falten a sus citas de ICE”
El consejo más insistente de la protagonista fue cumplir con las presentaciones ante las autoridades, incluso cuando el miedo resulte difícil de manejar. “Señores, no falten a su cita de ICE”, pidió, antes de advertir que dejar de acudir podría agravar la situación.
Los formularios de liberación y supervisión establecen obligaciones de comparecencia. El I-220B, por ejemplo, exige presentarse en el lugar y momento indicados cuando la agencia lo solicita. Por ello, la nueva fecha que recibe una persona forma parte de sus condiciones de supervisión.
Cumplir con esas obligaciones, sin embargo, no elimina por sí solo la posibilidad de una detención. El I-220A contempla la cancelación de la orden de liberación, y la legalidad de una nueva detención depende de las circunstancias y del procedimiento aplicable.
Una nueva fecha y la incertidumbre sobre el futuro
La mujer cerró su relato con esperanza. Interpretó la programación de otra cita como un margen para seguir esperando el resultado de su apelación y la posibilidad de que su situación encuentre una salida favorable. “Uno lo que necesita es tiempo”, expresó.
Su testimonio muestra el desgaste emocional que puede acompañar una cita migratoria: días sin dormir, temor a una separación familiar y alivio al salir de la oficina. También contiene una precisión esencial para quienes lo escuchan: ni vivir en el mismo estado ni portar el mismo formulario significa que dos personas tengan expedientes equivalentes.
Para ella, la visita terminó con una nueva fecha de presentación. La resolución de su apelación sigue pendiente, según su propio relato, y será ese procedimiento el que determine el siguiente paso de su caso.





