Una editorial miamense ha publicado un libro que esboza en blanco y negro los estrafalarios sucesos generados en torno a los nueve días de luto en Cuba por la muerte del dictador, Fidel Castro, cuando ya casi se cumple el primer aniversario de su fallecimiento.


“La piedra en el camino: Los nueve días en que murió Fidel Castro”, es un montaje paralelo de cómo los cubanos de ambas orillas recibieron la noticia de la muerte de un hombre que gobernó Cuba por casi cinco décadas.

“Una noticia tan esperada y tantas veces falseada que costó creerla”, dice a EFE, Armando Añel.

Añel, editor y escritor cubano, se le ocurrió la idea de compilarlo todo en un tomo de casi 200 páginas, para “tomar el pulso de la opinión pública”.

Tras la noticia del fallecimiento del líder amado por la izquierda radical, y odiado no sólo por representantes de la derecha, sino por muchas personas a nivel del orbe, no sólo los cubanos que tuvimos que sufrir en carne propia su prepotencia, y egolatría, comenzaron a aparecer una gran cantidad de artículos y declaraciones en las redes sociales, incluyendo el portal digital Neo Club Press.


Según relata el autor, entre el 26 de noviembre y el 4 de diciembre de 2016 “empezaron a sucederse situaciones estrambóticas en torno a los nueve días de luto en Cuba”.

“Prohibición de las bebidas alcohólicas y de los ‘buenos días’ en la televisión oficial cubana; rotura en plena carretera del ‘jeep’ que trasladaba las supuestas cenizas de Castro, el tamaño de la urna y el del propio carrito del que tiraba el ‘jeep’, incluso la despampanante aparición de la piedra, o roca, donde se introdujeron las cenizas en el cementerio de Santa Ifigenia”, cuenta.

“Todo resultaba tan ridículamente delirante que comprendí que compilarlo en forma de libro no solo garantizaría, de cara al futuro, una cronología rigurosa del momento histórico, sino también una lectura divertida, fluida”, acota.

“Este libro no recoge todos y cada uno de los episodios inmediatos tras la muerte de Castro, pero sin duda constituye un documento representativo de las reacciones y el ambiente generado por el deceso, sobre todo en el exilio, donde los cubanos pueden expresarse en entera libertad”, explica Añel.

Caricaturistas cubanos exiliados, blogueros, escritores y políticos cubanoamericanos, dejan su firma en esta compilación organizada de acuerdo a bloques cronológicos.

El escritor fue interrogado acerca de si sería conveniente que el exilio recuerde al dictador, Añel opina que “se le debe enterrar pero sin olvidar el daño que hizo”.

(Con información de Martí Noticias)