
Una captura difundida en redes sociales muestra una respuesta atribuida a la cuenta del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) ante el anuncio de una caravana migrante: “Ha llegado nuestro momento”. La publicación aparece acompañada de un video de fútbol americano. En otra imagen circula una advertencia tajante: “La frontera está cerrada”.
Las capturas han llamado la atención por el tono desafiante del mensaje, pero no fue posible verificar la publicación original del DHS ni confirmar que ambas imágenes formen parte de una respuesta oficial a esta caravana. Lo que sí está documentado es el recorrido del grupo por el sur de México: llegó a Tapachula la noche del jueves 24 de septiembre y retomó la marcha el domingo 27, bajo la lluvia.
De Honduras a Chiapas: así comenzó el recorrido
La caravana se identifica como “Fe y Esperanza con Dios”. Partió de Honduras, atravesó Guatemala y entró a México por la zona de Suchiate. En sus primeros reportes, la prensa mexicana estimó que estaba integrada por unas 300 personas, principalmente hondureñas, a quienes se sumaron migrantes de Guatemala y El Salvador.
Después de cruzar la frontera mexicana, el contingente caminó durante más de 12 horas hasta Tapachula. Allí hizo una pausa en el parque Bicentenario para descansar y preparar la siguiente etapa. La ciudad es también un punto donde otros migrantes llevan meses esperando respuestas a sus trámites y buscando oportunidades de trabajo; algunos habían expresado su intención de incorporarse a la marcha.
Los testimonios recogidos durante el trayecto muestran motivos distintos para viajar en grupo. Hay personas que esperan reunirse con familiares en Estados Unidos y otras que buscan empleo o una opción para establecerse en México. La caravana, por tanto, no tiene un destino único para todos sus integrantes.
Salieron de Tapachula bajo una fuerte lluvia
El grupo tenía previsto continuar el domingo 27 de septiembre y finalmente salió esa tarde del parque Bicentenario. El Orbe, medio local de Chiapas, informó que los caminantes comenzaron a desplazarse alrededor de las 5:20 p. m. hacia la carretera costera. La lluvia no impidió que reanudaran el recorrido con sus mochilas y pertenencias.
Su siguiente ruta prevista atraviesa localidades de la costa chiapaneca, entre ellas Huehuetán y Huixtla. Esa planificación no confirma que el grupo haya llegado ya a esos puntos ni permite anticipar cuánto tiempo permanecerá unido. La última salida documentada en los reportes consultados es desde Tapachula, todavía en el sur de México y lejos de la frontera estadounidense.
¿Son 300 o más de 600 migrantes?
Las cifras publicadas sobre la caravana no coinciden. El Orbe calculó alrededor de 300 personas al momento de la salida de Tapachula. Un reporte de N+, difundido más tarde el domingo, habló de más de 600 y señaló que se habían incorporado migrantes de otras nacionalidades que se encontraban en la zona.
La diferencia puede responder al momento y lugar en que se hizo cada estimación, pero los reportes disponibles no ofrecen un recuento oficial que permita fijar una cifra definitiva. Tampoco hay confirmación de que todas las personas que iniciaron esta etapa vayan a recorrer juntas el resto de México.
Estados Unidos no es la meta de todos
Algunos integrantes hablan abiertamente de intentar llegar a Estados Unidos pese al endurecimiento de la política migratoria. La Jornada recogió el caso de un salvadoreño deportado que busca reunirse con su padre y sus hermanos en Texas. También entrevistó a un hondureño que viaja con sus dos hijos y espera encontrar mejores condiciones de vida.
Otros ven posibilidades dentro de México. N+ relató el caso de un migrante ecuatoriano que se sumó al grupo en Tapachula después de esperar durante dos meses una respuesta a sus trámites. Su objetivo declarado es llegar a Monterrey, obtener residencia y trabajar allí.
Esas historias explican por qué el avance de una caravana hacia el norte no equivale a que todos sus miembros intentarán cruzar a Estados Unidos. Sus planes pueden cambiar durante un viaje largo, condicionado por los recursos de cada familia, el clima y las respuestas que reciban de las autoridades mexicanas.
El alcance del mensaje atribuido al DHS
La frase “La frontera está cerrada” refleja una postura que el DHS ha empleado públicamente al hablar de los cruces irregulares. Sin embargo, en este caso concreto, la existencia de una captura compartida en redes no basta para establecer que el departamento respondió oficialmente a “Fe y Esperanza con Dios”. La atribución requiere localizar la publicación original o una confirmación de la agencia.
Por ahora hay dos hechos que deben leerse por separado: circulan imágenes con mensajes atribuidos al DHS y una caravana documentada retomó su marcha desde Tapachula. En los próximos días, la información decisiva será cuántas personas siguen juntas, hasta dónde avanzan por Chiapas y si aparece una publicación verificable que confirme la respuesta atribuida a la agencia estadounidense.





