Capitolio de La Habana. Foto: Pixabay

Si te detuvieras a preguntar, más de un cubano ni siquiera recuerda al Capitolio habanero con su cúpula iluminada en forma de faro, como lo fue tiempo atrás. Y es que desde mucho antes de su remodelación, que comenzó en 2010, la linterna de la cúpula del emblemático edificio no iluminaba la ciudad debido al gran estado de deterioro.


El centelleador, así le llamaban a la linterna del Capitolio de La Habana, un verdadero espectáculo de luces que podías ver incluso más allá de la bahía a una distancia superior a las 10 millas.

A 94 metros de altura sobre la calle, la cúpula del Capitolio tuvo el título por  muchos años de ser la quinta más alta del mundo y con sus cinco grandes reflectores giratorios y su interior completamente laminado en oro sigue siendo, por su diámetro y altura, la quinta más imponente de estilo renacentista que todavía se conserve.

Ciro Bianchi, el reconocido investigador y periodista cubano, reveló en una oportunidad que “en el momento de inaugurarse la cúpula del edificio solo la superaban, en su estilo, la de San Pedro, en Roma, y la de San Pablo, en Londres, con 129 y 107 metros de alto, respectivamente”.

Presa entre andamios, la cúpula del Capitolio todavía se somete a un complejo  trabajo de restauración, como parte final de esta nueva remodelación que lleva ya nueve años, tres veces el tiempo que se empleó para construirlo de 1926 a 1929.


¿Cuánto ha costado la restauración del Capitolio de La Habana?

Aún no se conoce la cifra exacta, pero lo que sí se sabe es que además del capital de Rusia, la remodelación contó con inversiones procedentes de donativo de varios países, autonomías, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales.

Para devolverle el antiguo esplendor dorado a la cúpula, no se sabe a ciencia cierta cuanto Rusia donó, pues esas cifras no se han hecho públicas. Sin embargo, muchas fuentes aseguran que el financiamiento rondó entre los 300.000 y tal vez 8 millones de euros, para poder emplazar las láminas bañadas en oro que cubrirán los 16 nervios dorados que encuadran 192 metopas.

Algunas curiosidades sobre la restauración de la cúpula…

Apoyada en 10 columnas jónicas, la cúpula ha sido un elemento complejo, al cual hubo que cambiarle todo el sistema de drenaje pluvial que estaba completamente dañado.

Según las evaluaciones de los expertos, las placas se encontraban en buen estado, solo tuvieron que cambiar en algunos casos las piedras que componen algunos nervios, para fortalecer las estructuras de hormigón y acero y rescatar elementos decorativos.

A más de 90 metros de altura trabajan obreros rusos y cubanos en los detalles de esta cúpula altamente compleja. Hasta el momento se sabe que se han podido restaurar todas las tuberías con resinas epóxicas para luego reutilizar los sistemas pluviales, según confirmó Mariela Mulet, quien dirige el departamento inversionista Prado.

Mucho antes de llegar a la cupulilla que guarda la linterna, hubo que restaurar uno por uno los curvos techos del domo para colocar las láminas con planchas de cobre, a las que luego se le aplicarán capas de oro de 22 quilates.

Finalmente para el gran espectáculo de luces que corone la cúpula será reparado El centelleador, acompañado de un sistema de luces LED alrededor de toda la fachada.

Cuando el 16 de noviembre próximo La Habana llegue a sus cinco siglos de vida, la cúpula de este icónico edificio de la capital, que sigue siendo el segundo punto más alto de la ciudad, precedido por el monumento a José Martí en la Plaza de la Revolución, volverá a bañar de luz la ciudad.

Para esa fecha habrá quedado también inaugurado el sistema de realidad aumentada que permitirá una mejor interacción en los recorridos por el interior del inmueble.

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