Entre los archivos desclasificados por el gobierno de Estados Unidos en relación con el asesinato del presidente John F. Kennedy había bastante material relacionado a Posada Carriles y su trabajo como agente para asesinar a Castro y espiar al exilio cubano.

Luis Posada Carriles fue reclutado por la CIA en abril de 1965 como instructor en un centro de entrenamiento en la Florida. Entre ese año y 1967, y luego entre 1968 y 1976, fue informante dentro de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), en Venezuela.

«Posada también era usado (por la CIA) como fuente de información sobre las actividades de los exiliados cubanos», señala el memorando de noviembre de 1976 enviado por el director de la CIA al director del FBI citado por El Nuevo Herald.

Según el informe a partir de agosto de 1966 «él fue utilizado únicamente como informante de las actividades de la Representación Cubana en el Exilio (RECE)», una organización basada en Miami, en la que militaba Jorge Mas Canosa, quien llegó a convertirse en el líder político de la comunidad cubana de exiliados en el sur de la Florida.


El informe de la CIA revela que Posada comentó a la CIA los planes de Bosch de volar un avión de Cubana de Aviación en Panamá y de asesinar al sobrino del presidente chileno Salvador Allende en Costa Rica.