El médico cubano Ruber Hidalgo, especialista en medicina general integral ha participado en cuatro misiones organizadas por el régimen castrista.


Hidalgo declara que ha perdido la ilusión del inicio, pues se ha dado cuenta de que se convirtió “en un esclavo” del gobierno cubano y que necesita hacer su vida de forma “independiente”.

“Pakistán, Haití, Venezuela, Bolivia y después Brasil. En todos esos países estuve en situaciones de riesgo, en medio de terremotos y epidemias. He cumplido con Cuba y con los gobiernos de los lugares donde me mandaron, pero ahora no me dejan ser libre”, comenta el galeno cubano.

Ruber Hidalgo es parte de los cientos de médicos que quieren romper vínculos con el régimen y desligarse del convenio tripartito con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Ministerio de Salud de Cuba y su análogo en Brasil, mediante el arreglo, el gobierno cubano tiene a más de 11,000 médicos en territorio brasileño.

Hidalgo vive en el estado de Maranhao, uno de los más pobres de esa nación suramericana, y es parte de la “rebelión en silencio” que agita a los galenos cubanos.


André De Santana Correa, abogado brasileño representa a 80 cubanos de la Isla, uno de ellos es Ruber Hidalgo, según Correa: “los convenios de cooperación firmados por el gobierno de Rousseff con mediación de la OPS violentan el principio de isonomía [igualdad ante la ley] y de la dignidad social del trabajo”.

“Mais Medicos” contrata a médicos de otros países de manera directa y les paga su salario de manera íntegra. Los cubanos en cambio están atados a la OPS, y el dinero va a manos del régimen en Cuba.

El abogado es optimista y cree que es posible la victoria en la batalla legal: “No hay números oficiales de la cantidad de galenos que están interponiendo recursos en la corte, pero se habla de al menos 154”, informó Correa a El Nuevo Herald vía telefónica.

“Los principales obstáculos que enfrentamos son la morosidad del poder judicial y la cuestión presupuestaria que también afecta a la justicia, pero hay muchas posibilidades de ganar”, asegura.

Hidalgo por su parte explica: “No solo nos roban el dinero del salario, sino que además se quedaron con la mayor parte de la asignación del gobierno para que amuebláramos el lugar donde íbamos a vivir cuando llegamos de Cuba”.

Brasil paga de $3,000 a $9,000 a cada médico cubano, pero el gobierno cubano les dio $1,261.

Las misiones médicas cubanas son la principal fuente de ingresos para el gobierno castrista.

Cuba cobra aproximadamente $10,000 millones por concepto de servicios de salud.

Los bolsillos de los galenos solo ven un tercio de su salario, por lo que muchos consideran a esta modalidad “esclavitud moderna”.

Desde 2016 Hidalgo abandonó la misión médica pese a las amenazas del régimen.

Ha preferido dedicarse a cuidar ganado y a la venta ambulante, antes de ser explotado. Al mismo tiempo realiza los trámites para revalidar su título en Brasil y tiene un litigio en las cortes para que le permitan participar del programa Mais Médicos de forma independiente.

“Cuando Cuba se entera de que estás haciendo el proceso judicial para desligarte de la tutela de la OPS envían de inmediato a un coordinador de la misión médica a tu casa. Esa persona no te da nada por escrito, pero te dice que si en 24 horas no regresas a la isla no lo podrás hacer en ocho años y de inmediato te conviertes en un desertor y un traidor”, denuncia el cubano.

El régimen cubano impide a los profesionales de la salud que revaliden sus títulos en Brasil, de acuerdo al Nuevo Herald, que tuvo acceso a uno de los contratos.

Un matrimonio de médicos cubanos, conformado por Noel Fonseca y su esposa Diusca Ortiz también está en un litigio judicial.

“Los médicos ya han dado mucho dinero a Cuba. En Angola tenía un contrato por $4,000 mensuales y solo recibía $600. En los tres años que trabajé para Brasil el gobierno cubano ganó por mí más de $100,000 y ni se diga en Venezuela”, argumenta Fonseca.

Como ellos hay muchos más que pretenden ganar la difícil batalla legal, para salir de las garras del gobierno cubano, pues aun en la distancia la sombra de la opresión los persigue.

(Con información de El Nuevo Herald)