Una ola de jóvenes cubanos en el condado de Miami Dade ha capturado la atención de la prensa nacional tras dar su apoyo incondicional al presidente Donald Trump.


Los cubanoamericanos de segunda y tercera generación muchos nacidos en Estados Unidos, que se habían alejado del Partido Republicano de sus padres y abuelos o quienes mostraban una tendencia a favor del partido demócrata hasta hace poco, han comenzado a identificarse como republicanos de Trump.

No son suficientes para cambiar Miami-Dade, que Hillary Clinton ganó por un margen récord de casi 30 puntos porcentuales en 2016. Pero su impacto potencial en la contienda ha llevado en parte a una batalla electoral inusualmente lanzada en el condado más poblado de Florida este año.

De acuerdo a un artículo del New York Times la campaña del presidente Trump lucha por reducir la ventaja de los demócratas y compensar sus pérdidas esperadas en otros lugares, incluso entre los votantes mayores y las mujeres suburbanas.

En el proceso de reducir esta ventaja, las nuevas generaciones de cubanoamericanos a favor del presidente podrían jugar un papel esencial.


Si pueden reducir la ventaja de Joe Biden unos 20 puntos porcentuales, las matemáticas políticas sugieren que Florida, un estado en el que Trump debe ganar, podría permanecer en la columna del presidente, incluso si Tampa y las regiones de Orlando giran ligeramente hacia el Sr. Biden.

Reducir los márgenes en Miami-Dade sería una gran victoria para el presidente.

Los demócratas han observado con alarma cómo los partidarios de Trump han organizado enormes caravanas que recorren las calles de Miami-Dade los fines de semana por la tarde, con camiones que tocan música popular cubana y ondean banderas de Trump, Cuba y Estados Unidos.

Aunque los eventos han recibido poca cobertura de la prensa local, no han pasado desapercibidos para el candidato republicano ni para los representantes de su campaña electoral.