Kathy Gilroy, de 68 años ha luchado contra los juegos de azar durante años, y resulta que por ironías de la vida, ganó 25.000 dólares jugando un sorteo en un café de apuestas.


La mujer ha dedicado las últimas décadas a luchar contra casinos, rifas ilegales, y la reciente ola de cafeterías de vídeo poker.

Según ella, las apuestas pueden conducir a la adicción, la bancarrota, el crimen y el suicidio.

Gilroy calificó de irónico que ganara el sorteo. ¿La novedad? No gastó su propio dinero en la apuesta.

La activista contra el juego, que emplea tiempo en advertir que las apuestas son un vicio que daña los valores de la sociedad, y perjudica la ética del trabajo, controvertidamente tiene un historial de jugar y ganar sorteos.


Kathy de 68 años relató que ha obtenido premios como productos electrónicos, y viajes a las Bahamas y California a través de sorteos. En una ocasión ganó un televisor pantalla grande de un mecánico, pero pidió a cambio 1.000 dólares en servicio.

“Es irónico que alguien que está contra el juego ingrese algo así”. Eso es un poco de hipocresía, ¿no crees?”, dijo el comandante de Morris, Jerry Zeborowski.

Pero ella admitió que tuvo que pensar dos veces sobre esta situación.

La mujer de la tercera edad, dice que llamó a un pastor, amigo de ella, y pensó: “Dios mío, ¿debería devolverlo? ¿qué debo hacer? ¿donarlo?”.

Pero según Gilroy, el religioso le dijo: “No te sientas culpable. Te acaban de pagar por todo tu trabajo voluntario contra el juego”. La ganadora terminó diciendo: “Es Dios mostrando su gracia sobre mí”.

Según contó, ella solía apostar en los hipódromos, pero su actitud hacia el juego cambió cuando ganó 700 dólares, y lo volvió a perder con la misma velocidad con que lo ganó en la pista.

En entrevista con el diario Chicago Tribune, la mujer comentó: “Es el juego al que me opongo, no al sorteo”.

Finalmente Gilroy tuvo la oportunidad de escoger entre un Ford Mustang, o los 25.000 dólares, terminó optando por cobrar el dinero en efectivo.

Y a pesar de su activismo en contra del juego, tal parece no decidió donar nada.

(Con información de Mundo Hispánico)