Jóvenes cubanos en el Ministerio de Cultura

Un grupo de jóvenes intelectuales cubanos que participaron en la protesta frente al Ministerio de Cultura el pasado 27 de noviembre dedicó una carta abierta al ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, y al viceministro, Fernando Rojas.

Publicada en sus redes sociales, la carta denuncia que el régimen no ha cumplido con los “acuerdos” con los que se comprometieron los dirigentes esa noche histórica en La Habana.


Los intelectuales también exigieron en la carta que cese los actos de repudio y la campaña sucia en contra de los activistas cubanos a través de los medios oficialistas, que buscan desacreditar la imagen de quienes no comulgan con el castrismo.

El Movimiento 27N surgió precisamente esa noche de protesta espontánea frente el ministerio a raíz de las acciones del Movimiento San Isidro que pedía la liberación de Dennis Solís.

A continuación compartimos el texto íntegro de la carta abierta.

“Que sea el amor y la poesía lo que una a este pueblo”


A: Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura; Fernando Rojas, viceministro de Cultura

El 27 de noviembre, un grupo de artistas e intelectuales llegamos a las puertas del Mincult convencidos del papel de la institución como ente que debe representarnos. Apelábamos a su sentido de responsabilidad, así como a su función de mediadora y garante de los derechos de quienes trabajan en o para la cultura, tanto desde entidades del Estado como desde un posicionamiento independiente.

Fuimos, además, conscientes de nuestro compromiso con lo que sucede en el país al que aportamos. Consideramos entonces, y reafirmamos hoy, nuestra posición a favor de un diálogo ecuménico, constructivo y transparente entre cubanos preocupados por una patria con todos y para el bien de todos.

Escribimos esta carta colectiva y abierta con el propósito de seguir abogando por una solución a la escalada de injusticias, violencia y odio contra quienes tienen un pensamiento político diferente –no necesariamente contrario–, entre los que se incluyen ciudadanos de la comunidad artística e intelectual.

Estimamos que el diálogo comenzó, o está en mejores condiciones para comenzar, porque se ha abierto un canal que se define por una intención de ninguna manera hostil. No aceptamos actos de violencia o vandalismo. No respondemos a intereses de gobiernos extranjeros. La petición pacífica de los que estuvimos frente al Mincult estuvo por definición negada a reconocer actos agresivos, y ello quedó demostrado ese día.

Vale recordar que, respetando la institucionalidad de este país, acudimos al organismo que debe ser nuestro interlocutor inmediato. Y si bien nos recibieron, fue a causa de la inédita presión generada. Las reuniones y sesiones de diálogo prometidas ocurrieron luego de modo selectivo, sin que la mayor parte de los 30 que fueron elegidos para representar a los más de 300 manifestantes pudieran asistir.

Creemos, sobre la base del respeto mutuo, que no es conveniente dejar fuera a ningún sector. Nuestras instituciones deben mostrarse atentas a las necesidades de todo cubano y al origen de su grito, a partir de la consideración de que ese grito no es gratuito.

Por ello declaramos lo siguiente:

1. Reafirmamos nuestra voluntad de continuar el diálogo iniciado la noche del 27 de noviembre. Queremos formar parte de uno verdaderamente inclusivo, respetuoso de las diferencias y que considere todos los matices de nuestra realidad.

2. Invitamos una vez más a las instituciones y autoridades cubanas a promover, participar y no torpedear ese diálogo necesario para Cuba, y a que reconozca a todos los actores de la sociedad civil independiente como interlocutores válidos.

3. Reafirmamos nuestro método y espíritu de protesta y denuncia propositiva, abierta a la negociación, pacífica, cívica, respetuosa de las instituciones, a la vez que comprometida con las libertades, los derechos y el bienestar de los cubanos todos.

4. Resaltamos la necesidad de que las partes implicadas en el diálogo renuncien a la difamación, el linchamiento mediático, las descalificaciones, los actos de repudio o cualquier otra forma de violencia lesiva a la dignidad de la persona humana.

Nuestra confianza en la palabra como vehículo para el cambio nos hace abrazar esta carta, que hacemos pública al cumplirse un mes del primer diálogo con quien es hoy nuestro principal interlocutor. Insistimos en este objetivo, porque sabemos que nos asisten derechos legítimos y que sus frutos beneficiarán a toda la nación.

Para finalizar, la misiva fue firmada por un total de 58 activistas.