El Consejo Nacional de Patrimonio cubano admitió que enfrenta algunos problemas para el rescate y mantenimiento de algunos inmuebles. Su presidenta, Gladys Collazo, se refirió a estos como «desafíos» en una entrevista con la revista oficial La Jiribilla.


«Una de las principales dificultades es el rescate de inmuebles de madera», señaló y puso como ejemplo el Museo Hurón Azul en La Habana, casa del pintor Carlos Enríquez, donde «se avanza un poquito todos los años, pero está llegando el momento de terminar con la obra, más que todo para evitar que el deterioro progresivo gane la batalla».

«Similar situación presenta la casa natal de Rubén Martínez Villena, en Alquizar, construida con el mismo material y que requiere de muchos recursos», añadió.

Para la funcionaria «otra de las deudas con La Habana» es «la casa donde murió Máximo Gómez», que ya el Gobierno decidió transferirla a la Oficina del Historiador, «que ha mostrado interés en asumirla y repararla». La gestión comenzará a partir de junio de este año.

Los talleres de la empresa estatal TECNOESCENA que quedan en la sede serán trasladados a un inmueble en 13 y 18, en el que se está realizando una inversión, según anunció.


Asimismo, el Gobierno quiere hacer responsable a Patrimonio de la casa y el jardín de la familia Loynaz, sita en Línea y 14, «en cuya prospección se ha venido trabajando desde la presidencia de la compañera Marta Arjona en esta institución», dijo la actual directiva.

«Es un inmueble que consideramos de importancia, aún cuando no ha sido declarado Patrimonio Nacional. Pero se trata de una inversión muy costosa».

Además de la cuantía, el Gobierno tendría que reubicar a numerosas familias que habitan en la casa, algo que «incrementa notablemente los gastos y exige múltiples y complejas gestiones de otro orden».

No obstante dijo que es un tema que seguirán analizando, «con el concurso de las autoridades capitalinas».

El Consejo Nacional de Patrimonio sigue trabajando en otros inmuebles «para que no decaigan» como la Universidad de La Habana, «que no puede darse aún por concluida, pero que avanza sin dejar de brindar servicio».

La presidenta del Consejo se comprometió a continuar «el trabajo iniciado por los predecesores para el rescate y protección del patrimonio cultural cubano en defensa de los valores esenciales de la identidad nacional».

(Con información de Diario de Cuba)