Hija denuncia deterioro de anciana cubana detenida en Arizona: “A veces habla como si todavía estuviera en Cuba”

Foto: Video de YouTube de Telemundo 51 Miami

La situación de Julia Benítez Pérez, una ciudadana cubana de 79 años detenida en Arizona ha generado una ola de reacciones tras difundirse el testimonio público de su hija Dayana Cosme Benítez, quien denuncia el deterioro físico y mental de la anciana luego de nueve meses bajo custodia migratoria en Estados Unidos.

El caso, divulgado por Telemundo 51, coloca nuevamente bajo la lupa las condiciones de detención de adultos mayores y las decisiones judiciales que limitan el acceso a fianzas en procesos de asilo.


“Mientras yo tenga fuerza, yo le voy a seguir transmitiendo a ella esperanza. No puedo hacerla sentir triste. Ella no puede sentir a su hija triste porque si no, se me desploma”, declaró la mujer a la prensa local en una entrevista.

Una detención prolongada tras solicitar asilo

Tras enfrentar, de acuerdo con el testimonio de sus allegados, un prolongado periodo de hostigamiento, Julia decidió abandonar Cuba y emprender camino hacia Estados Unidos con la intención de acogerse a la protección del asilo político.

Sus familiares confiaban en que, debido a su avanzada edad y a sus complicaciones médicas, podría llevar su trámite migratorio fuera de un centro de detención y permanecer junto a su hija en Florida mientras se resolvía su situación. Luego en 2025 se presentó en el Puerto de Entrada de Lukeville, en el estado de Arizona y desde entonces permanece bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).

La cancelación del programa CBP One —que permitía gestionar citas para procesos migratorios en la frontera— habría influido en su decisión de acudir directamente al puerto fronterizo. Tras su detención, un juez de inmigración le negó la posibilidad de fianza, lo que derivó en su permanencia prolongada en un centro de detención mientras avanza su proceso legal.

El deterioro de su salud y la angustia familiar

El eje central de la denuncia pública es el estado de salud de la mujer. Su hija, residente en el sur de Florida, afirma que su madre presenta signos de demencia senil y otras condiciones médicas propias de su edad avanzada.


De acuerdo con su relato, la anciana tendría dificultades para comprender el entorno en el que se encuentra y mostraría señales de desorientación y deterioro cognitivo. La familia sostiene que el encierro prolongado ha agravado su situación, generando preocupación sobre la adecuación del entorno de detención para una persona de casi 80 años.

Las llamadas telefónicas, según el testimonio, se han convertido en momentos de profunda angustia emocional, marcados por la confusión y la incertidumbre sobre el futuro inmediato del caso.

Antecedentes que sustentan su solicitud

De acuerdo con un artículo del diario Arizona Daily Star la anciana se encuentra en el Centro de Detención de Eloy y destaca que en el momento del arresto la anciana solo presentaba pequeños lapsus de memoria, sin embargo, eso se ha ido agravando por el encierro.

El medio señaló además que la mujer de avanzada edad permanece la mayor parte del tiempo en una silla de ruedas, algo que no requería antes de su detención, y que depende del apoyo de otras internas para desplazarse y comunicarse con sus familiares mediante videollamadas.

El caso de Julia también se vincula a un episodio ocurrido en 1991, cuando su esposo, Daniel Cosme Ramos, perdió la vida a manos de guardias fronterizos cubanos mientras intentaba huir del país por vía marítima, un hecho que posteriormente se registró como una desaparición forzada.

Luego de hacer públicas las denuncias sobre lo sucedido, sus allegados sostienen que fueron objeto de seguimiento, hostigamiento y trato discriminatorio en Cuba, circunstancias que hoy sustentan la petición de asilo.

Reacción política y supervisión legislativa

La situación llamó la atención de la congresista por Arizona Adelita Grijalva, quien visitó a la anciana en el centro de detención y calificó la experiencia como profundamente impactante.

“Fue desgarrador porque, cuando nos íbamos, ella pensó que estábamos allí para llevarla a casa. Para mí, no puedo imaginar lo que está enfrentando su familia, que no puede venir a verla aquí”, dijo la líder.

La legisladora expresó preocupación por la edad y condición médica de la detenida, señalando la necesidad de revisar casos en los que factores humanitarios puedan justificar alternativas a la detención prolongada.

La posición oficial de ICE

En respuesta a las inquietudes públicas, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos ha indicado que las personas bajo su custodia reciben atención médica, dental y de salud mental conforme a los protocolos federales establecidos.

“Es una práctica establecida proporcionar atención médica integral desde el momento en que un extranjero ilegal entra bajo custodia de ICE. Esto incluye evaluaciones médicas, dentales y de salud mental dentro de las primeras 12 horas de su llegada a cada centro de detención, una evaluación completa de salud dentro de los 14 días posteriores a su ingreso bajo custodia o llegada a una instalación, así como acceso a citas médicas y atención de emergencia las 24 horas”, comunicó la agencia federal a Telemundo 51.

La agencia sostiene que la mujer está recibiendo atención médica adecuada mientras se resuelve su proceso migratorio, aunque no ha ofrecido detalles específicos sobre su evaluación clínica.

Un caso que reabre el debate sobre adultos mayores detenidos

Más allá de la dimensión personal, el caso de Julia Benítez Pérez reabre el debate sobre el tratamiento de personas de edad avanzada en el sistema migratorio estadounidense. Organizaciones defensoras de derechos humanos han planteado en distintas ocasiones que la detención prolongada puede tener efectos desproporcionados en adultos mayores, especialmente cuando existen condiciones médicas preexistentes.

El caso también evidencia el impacto que las modificaciones en los programas fronterizos han tenido sobre solicitantes de asilo, obligando a muchos a ingresar por vías distintas a las inicialmente previstas.

Un proceso aún sin desenlace

Mientras el procedimiento migratorio continúa, la familia mantiene la esperanza de que se revise su situación bajo criterios humanitarios. El desenlace dependerá de decisiones judiciales y administrativas que podrían sentar precedentes en casos similares.

La historia de esta anciana cubana, marcada por tragedias del pasado y ahora por una prolongada detención en el presente, se ha convertido en un símbolo de las tensiones actuales entre control migratorio y consideraciones humanitarias dentro del sistema estadounidense.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *