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Lila B. García, de 71 años que trabaja como guardia de seguridad, fue llevada a la cárcel de Stock Island, después de admitir que colaboró en una estafa electrónica que asciende a$500,000.


A través una serie de transacciones, donde a las víctimas se les robaban sus cuentas de correo electrónico y se utilizaban para darle instrucciones a sus bancos a girar dinero a las cuentas de García sin el consentimiento de las víctimas, informó la FDLE.

García aceptó varios cheques de una persona que contacto con ella a través de las redes sociales bajo el nombre de Brian McClure. Posteriormente, entre junio del 2013 y noviembre del 2015, giró cheques a sus cuentas y envió miles de dólares a bancos en Malasia, India y Nigeria, detalló el agente Millard Quad.

McClure le dijo a García que le hacía falta una cuenta en un banco de Estados Unidos para recaudar dinero de sus clientes norteamericanos. García explico a los agentes estatales que McClure “le pareció una persona en la que se podía confiar” y lo que hizo fue tratar de “ayudarlo”, dijeron los agentes.

Parte del dinero se ha recuperado, y la pérdida total asciende a $355,952. La identidad de la persona protagonista de la estafa electrónica no se ha revelado.


Entre el 12 de septiembre de 2013, y junio del 2014, “García sacó $87,000 en efectivo y posteriormente retiró $151,000 y envió el dinero a través de Western Union o Money Gram a varias personas en el extranjero”, la cuenta era del First State Bank localizado en los Cayos de la Florida.

En agosto del 2015, una funcionaria del Centennial Bank cuestionó un depósito de $32,000 que se hizo en la cuenta de García y un posterior retiro de $9,000. García le explicó que fue un primo lejano quien le envió el dinero y que sacó los $9,000 para arreglos dentales de su hijo.