
Los guardacostas patrullan en avión áreas extensas de mar buscando detalles sospechosos como olas que no rompen bien, una mancha oscura en la sombra de una nube, el destello de algo arrojado por la borda o el murmullo de una lona azul.
«He visto a dos hombres en una plancha de polietileno con dos mochilas», comenta el teniente Luke Zitzman desde la cabina durante un reciente vuelo de reconocimiento.
Mimbros de la tripulación de barcos guardacostas aseguran que en muchas ocasiones han detenido al mismo cubano en más de 12 ocasiones «Una familia con una niña de cuatro años pasó por allí en dos ocasiones y otros migrantes confiesan haber sido interceptados media docena de veces o incluso más.» dijo un miembro de la tripulación de la patrullera Charles David Jr.
«Son humanos, están intentando lograr una vida mejor. No están intentando llegar a Estados Unidos para vivir a costa de los demás. Hemos tenido a algunos a bordo seis, siete veces, y no hay duda de que hay desesperación ahí», señaló el contramaestre segundo Matthew Karas, que vela por los migrantes.
Muchas de las balsas están hechas de espuma empleada para la construcción, reforzadas con barras y envueltas en lonas de vinilo. Estas no se van al fondo, y la Guardia Costera les instala transmisores que alertan a los otros barcos de que hay un obstáculo en el mar.






4 Comentarios