Daños ocasionados por el huracán Irma en Yaguajay, Sancti Spíritus, en su recorrido por la costa norte de Cuba, el 9 de septiembre de 2019. ACN FOTO/Oscar ALFONSO SOSA/sdl

Históricamente el régimen castrista nunca pide ayuda humanitaria de Estados Unidos en casos de catástrofes naturales, un requerimiento formal para que la población damnificada por el huracán Irma pudiera recibir los suministros del país mejor preparado para hacerlo, se corroboró el jueves en una teleconferencia organizada por el Departamento de Estado.

“Todo lo que hacemos es por solicitud de los gobiernos”, repitió el jueves un directivo de los Equipos de Respuesta a Desastres de la USAID.


El Embajador Kenneth Merten, Subsecretario Adjunto Principal para Asuntos del Hemisferio Occidental, y también Coordinador Especial para Haití; y Tim Callaghan, líder de un Equipo de Asistencia para Respuesta a Desastres (DART) de la USAID, estuvieron presentes en la conferencia de prensa encauzada en la respuesta por parte de los Estados Unidos al huracán María.

La prensa preguntó al Embajador las razones por las cuales Washington no estaba asistiendo a Cuba, como territorio asolado recientemente por el huracán Irma, si acaso era que el gobierno cubano no lo había solicitado o si se debía al cambio de política con la isla bajo la administración Trump.

“Los cubanos típicamente no piden ayuda”, dijo Merten. “Me cuesta mucho recordar si los cubanos alguna vez nos han pedido ayuda después de un huracán o algún tipo de desastre natural. Ahí está su respuesta”.

Tim Callaghan, por su parte confirmó que todo lo que hace la USAID en cuestiones de ayuda humanitaria en casos de catástrofes “se basa en las peticiones. Todo lo que hacemos se basa en las solicitudes de los gobiernos”.


La solicitud de ayuda por parte de los gobiernos es lo que posibilita el proceso. Una vez recibida, la Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero (OFDA), de la USAID envía un equipo DART de expertos para examinar las carencias en estos territorios.
Después se realiza el envío y la distribución de la ayuda, que consiste en medicinas, materiales de primeros auxilios, alimentos, agua embotellada entre otros artículos necesarios.

No obstante, a pesar de la negativa del gobierno cubano en estos casos, el senador pro-acercamiento Patrick Leahy comentó hace unos días al diario USA Today que Washington debería tomar la iniciativa.

Sin embargo la historia evidencia que no es tan fácil tratar con La Habana, el gobierno estadounidense en julio de 2005 ofreció ayuda tras el paso del huracán Dennis por Cuba, pero Fidel Castro declinó la oferta, así como tampoco el gobierno cubano permitió el despliegue de un Equipo DART.
Los que pagan las consecuencias son los miles de damnificados en la isla que carecen de los medios necesarios en estos momentos y necesitan la ayuda sin importar su procedencia, porque ahora mismo muchos simplemente no tienen techo, pero el orgullo del gobierno impide la llegada de cualquier ayuda que provenga del vecino del norte.

(Con información de Martí Noticias)