Desde este jueves 14 de junio La Habana se parece a Rusia. Sí, no se alarme… pues no se trata exactamente de lo que, quizás, usted esté pensando. No me refiero al clima, ni la infraestructura de ambos países y, mucho menos, al idioma. Me refiero a una fiebre y pasión que se vive a nivel nacional, y que estará en pie, sin dudas, de aquí a cuatro años más. ¿De qué se trata?

Seguramente ya has entendido… ¡por supuesto!: DEL MUNDIAL DE FÚTBOL RUSIA 2018.

La goleada de Rusia 5-0 ante Arabia Saudita hizo estallar de alegría los corazones de la fanaticada de casa, justamente en el día inaugural del evento más esperado por los amantes del deporte de las multitudes.Es por eso que La Habana se parece a Rusia, pues se respira el mismo ambiente futbolero, el entusiasmo de la fanaticada al más universal de los deportes, y la pasión desenfrenada de estos cubanos ávidos de disfrutar y divertirse con un espectáculo deportivo de primer nivel.

Aunque estamos del otro lado del mundo, y millones de cubanos estaremos gozando el MUNDIAL DE RUSIA 2018 por la televisión, de igual manera se disfruta y, quizás, muchas personas no entiendan que la primera razón es la siguiente: SE DISFRUTA AL MÁXIMO TAMBIÉN PORQUE SE PUEDE VER.


Así que, he aquí la controversia latosa que muchas personas quieren promover —a los cuales respeto, con toda sinceridad—, ya que tienden a comparar la pasión futbolera con la del béisbol en Cuba. Que si el fútbol ha superado al béisbol… Que si, dentro de poco, el fútbol será el deporte nacional, vaticinan muchos… Que si, en poco tiempo, en Cuba los niños olvidarán el bate y la pelota, como solíamos hacer quienes éramos bisoños desde hace un par de décadas. Sobre todo eso, tengo mi modesto criterio: y lo haré con una pregunta sugerente: ¿Por qué poner a rivalizar el fútbol con el béisbol? ¿Acaso no disfrutamos de los dos?… ¿Acaso no amamos los deportes?… ¿No deseamos ver a los mejores jugadores del mundo defendiendo las camisetas de sus selecciones nacionales?… ¡por supuesto! estoy seguro que muchos de ustedes levantarán las dos manos para defender, incluso, a ambos deportes a la par.

Pero sucede que, lamentablemente, el fútbol en Cuba se atiende mucho mejor que al béisbol, a pesar de que, en casi todos los espacios oficialistas, siempre se recuerda –una vez más de manera latosa- entre bostezos al béisbol como nuestra pasión nacional.

Perfecto, y si es así, por qué entonces NO SE TELEVISA LA MEJOR LIGA DEL MUNDO, PARA QUE ASÍ LOS CONSUMIDORES DE DEPORTES SE SIETAN A GUSTO? Estoy seguro que un gran por ciento de amantes a ambos deportes, disfrutarán las coberturas completas de los mejores juegos, las mejores ligas y los mejores jugadores disputándose los más grandes premios a nivel mundial. Y me pregunto de nuevo, ¿es tan difícil darle más promoción al béisbol?… ¿Cuántas ligas podrían compararse con la MLB? Realmente, ninguna.

Entonces, eso indica, sin muchos rodeos, que al televisar juegos diarios y coberturas completas de las Grandes Ligas, incluso, un resumen diario donde se vea el accionar destacado de nuestros deportistas —como ocurre en todo el mundo—, saciaría la sed de los amantes al béisbol que, millones de ellos, también consumen fútbol.

¿Por qué entonces no desarrollar esas estrategias, en lugar de comparar todo el tiempo al fútbol y al béisbol con sus respectivas pasiones?… ¿Se han preguntado cuántas ligas de fútbol hay en el mundo? No tengo ese número ahora, pero estoy seguro que será difícil cuantificarlas. De todas ellas, se pueden escoger varias de primer nivel, como la Liga Española o los torneos de clubes, si así lo prefiere. Se podrían televisar —y de hecho lo hacen— varias ligas de fútbol para el agrado y la pluralidad de preferencias de los televidentes cubanos, aunque no se puedan todas.
Sin embargo, en el béisbol, por esa parte, tiene una ventaja: CON TRANSMITIR LA MLB, SE LLENARÍAN AMPLIAMENTE LOS DESEOS DE CONSUMO DE LOS SEGUIDORES DEL MEJOR BÉISBOL DEL MUNDO.

Creo fielmente, que en la sociedad consumista del presente, la batalla de quienes manejan los medios, no debe ser poner a rivalizar un deporte con el otro: Se necesitan todos, y de todos, el mayor nivel posible. Eso es, si algún día ocurre, entonces en Cuba estaríamos ganando todos y, al final entenderíamos que el fútbol y el béisbol no merecen rivalizar, al contrario, nosotros, los amantes y fieles seguidores de ambos, merecemos disfrutar de lo mejor en cada caso.

¡Fútbol y béisbol son dos tremendas pasiones! Piénselo: ¿qué ganamos con esto en nuestra Cuba? ¡Ganaríamos si ambos deportes ocuparan todos los espacios que merecemos y queremos.