Familias siguen viviendo a la intemperie tras derrumbe, La Habana Vieja (Imagen captura de pantalla, CubaNet)

Unas seis familias habaneras continúan plantadas, luego del derrumbe de un viejo edificio en Montes 57 entre Agramontes y Cárdenas, en la Habana Vieja, informa CubaNet.


En el inmueble residían un total de 22 familias, y sufrió un derrumbe parcial el lunes de la semana pasada.

Con colchones en el suelo de un portal de la calle, y ventiladores también en el piso, la escena es desoladora.

Según Leidis Rosalía Fernández una de las afectadas por el derrumbe, el Gobierno les ha informado que no tienen nada para ofrecerles, ni vivienda, ni siquiera albergue.

La mujer denuncia que sin embargo, contrario a la negativa de las autoridades, en la Villa Panamericana hay cerca de 80 apartamentos deteriorándose por el paso del tiempo y vacíos.


«Entonces nosotros decidimos quedarnos allá abajo a esperar que se solucione el problema. El presidente del Gobierno de La Habana Vieja me ha dicho a mí personalmente que si no quitaba el catre de la calle, me iba a meter presa y lo iba a romper todo. Nos están amenazando», añadió.

La madre cubana señala que su caso ha sido uno de los peores, porque su hogar se derrumbó totalmente, y todas sus pertenencias y la de su familia están bajo escombros.

Fernández confesó que las autoridades sabían el mal estado en el que se encontraba el edificio desde 2015, y no hicieron nada para evitar tal situación.

Otra vecina, Yuneisi Ramos, reveló que ella fue a Vivienda en varias ocasiones para alertar de las tupiciones, filtraciones, de que el piso cedía cada día, de la situación del techo, y nunca obtuvo respuesta.

«Hemos salido a averiguar por todos lados y hay un montón de edificios terminados, pero los tienen cerrados y guardados para los militares, y eso no es justo porque, para dónde vamos a ir nosotros», explicó Fernández al periodista independiente Vladimir Turró Páez.

En el caso de Ramos ella venía de la calle Sol, otra zona de la Habana Vieja, la colocaron ahí en ese edificio de tránsito.

«Yo no sé, esto nada más lo entienden ellos (Gobierno), porque fíjate que me ubicaron en un lugar que está en peligro de derrumbe desde 2015, ahora dime tú quién entiende eso», agregó.

Estas familias con niños no cuentan con alimentos, en medio del calor que se impone en pleno julio en Cuba, están viviendo en la calle, no pueden trabajar por las condiciones en las que se encuentran.

Para empeorar la catástrofe el Gobierno notificó a los damnificados desde el pasado jueves, debían comenzar a pagar los alimentos que por tan solo unos días les brindaron de manera gratuita.

Virginia Fernández, otra de las afectadas cuestionó: «no podemos trabajar, no tenemos nada, ni alimentos ni nada, y quieren que les paguemos la comida, como si nosotros quisiéramos estar así».

«Todavía no nos han dicho el precio, ni donde debemos ir a buscarla, pero considero que es una falta de respeto hacia nosotros. Lo menos que pueden hacer es darnos la alimentación gratis por un tiempo», expuso.

Vicente Pérez, otro vecino que perdió su vivienda, alegó que las autoridades no han tenido sensibilidad, no facilitan nada, y lo que quieren es «esconderlos», evitar que hagan bulto en los portales de esa calle.

«Todo lo que intentan es escondernos, no les importa si morimos o no», aseveró.