Los más mínimos secretos de la actual administración de EEUU están siendo revelados por la ex asesora del presidente Donald Trump, Omarosa Manigault, quien fue despedida en diciembre pasado.

Esta vez Manigault asegura que Trump buscaría deportar a su actual y tercera esposa, Melania, quien es eslovena nacionalizada estadounidense, en caso de que ella decida divorciarse de él.


La ex asesora en el libro Unhinged que fue publicado la semana pasada, de acuerdo a un reporte del diario La Opinión escribió: “dado que Donald es plenamente consciente de que ella adquirió su ciudadanía permanente, podría, si hubiera algo peligroso a su alrededor, exponer los métodos y de alguna manera invalidarlo”.

“Es un hombre vengativo, y no dejaría pasar nada”, añadió.

Manigault ocupaba el cargo de directora de Comunicaciones de la Oficina de Enlace Público de la Casa Blanca, y afirmó que “si Melania lo humilla y se separa mientras él está en la Casa Blanca, Trump encontraría la manera de castigarla”.

Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni el mandatario se han pronunciado sobre estas declaraciones de la ex asesora presidencial, aunque la semana pasada Trump calificó a Manigault como “loca y desquiciada”.


Muchos critican la manera en que la Primera Dama de EEUU obtuvo la residencia permanente, cuando su esposo el presidente implementa la política de tolerancia cero para los inmigrantes legales e ilegales, señala El Nuevo Herald.

Según el diario miamense, Melania Knavs, de Eslovenia, llegó a Estados Unidos en 1996 con una visa de visitante B1/B2, más tarde solicitó la visa H1-B para trabajar como modelo profesional.

Hace 18 atrás solicitó la residencia permanente bajo el programa de visas de inmigrantes para personas con habilidades extraordinarias (EB-1) y se hizo ciudadana estadounidense en el 2006, un año después de haber contraído matrimonio con Trump.

Melania patrocinó a sus padres, Viktor y Amalija Knavs, quienes se juramentaron hace poco como ciudadanos estadounidenses.

No obstante, bajo la administración actual, el hecho de ser ciudadano estadounidense no salva a los inmigrantes de ser deportados.

El Herald asegura que el Servicio de Ciudadanía está revisando más de 2.500 procesos de naturalizados, en búsqueda de posibles fraudes cometidos durante el trámite.

(Con información de El Nuevo Herald)