Eusebio Leal Spengler comunicó recientemente a los artesanos y artistas del Almacén San José, enclavado en el Centro Histórico de La Habana, «que la Oficina del Historiador recuperaba el control de ese complejo», donde más de un millar de cuentapropistas comercializa sus producciones, según informaron fuentes que asistieron a una reunión con el funcionario.


Leal quedó al margen de la administración del citado establecimiento después de que el Consejo de Ministros se hiciera cargo de la gestión mediante el decreto/ley 325 (14 diciembre de 2014). Desde esa fecha, la Inmobiliaria Fénix S.A. (entidad controlada por los militares) se posesionó de la administración.

Los nuevos responsables dieron riendas sueltas a una venta de stands a precios que rondaban los 10.000 CUC, además de un marcado que permitió la proliferación de delitos en sus áreas.

En el encuentro Leal reconoció ante los presentes que durante el cambio de administración y su convalecencia por enfermedad (siete meses) se produjeron «hechos lamentables», aunque no los especificó.

El historiador rememoró los «Sábados de la Catedral (1980), idea de la intelectual María Rosa Miller», donde los artesanos podían exponer y vender sus producciones en combinación con actividades culturales.


El proyecto sufrió una muerte súbita, luego de que un número considerable de artesanos fueran acusados de enriquecimiento ilícito y malversación por la adquisición de «materiales de procedencia dudosa» y se les sancionara a penas carcelarias.

Durante el llamado «Período Especial», la Plaza de la Catedral volvió a poblarse de artesanos cuentapropistas. Más tarde fueron trasladados a las proximidades del Seminario de San Ambrosio, ya que la Plaza de Catedral es un predio del Arzobispado, apuntó Leal.

El nuevo espacio se convirtió en un enmarañado laberinto, con paredes y techumbres de lona soportadas con estructuras de tubos de acero galvanizado que, luego de ser usados durante el día, eran desarticulados, trasladados y almacenados en horario nocturno por un incipiente gremio de trabajadores que generaban ruidos y molestaban a los moradores del Centro Histórico.

La Oficina del Historiador resolvió el inconveniente invirtiendo decenas de miles de dólares en la remodelación del Almacén San José (2009), según Leal, quien puntualizó a los presentes su desasosiego porque la iniciativa del Centro Cultural no corriera la misma desventura de los Sábados de la Catedral.

Luego de puntualizar algunos detalles sobre la «atención al hombre», Leal también manifestó su desacuerdo con el doble impuesto que se cobra a los usuarios del Almacén San José (2.250 pesos cubanos mensuales por el espacio, a los que se agregan como promedio 1.000 pesos cubanos mensuales para la ONAT más un porcentaje por ingresos declarados), inquietud que hizo estallar los aplausos de los presentes.

Añadieron las fuentes que el 90% de los usuarios del Almacén San José manifestó alivio por haberse librado de la antigua administración.

Aunque demandan más control de las autoridades, puesto que aún se producen indisciplinas y actos delictivos por parte de personal ajeno a la instalación.

(Con información de Diario de Cuba)