Una estudiante de Miami, en 2016 mató a un agente federal con su auto mientras conducía ebria y se dio a la fuga.

Jordana Daniela Rosales, enfrentaba una condena máxima de 50 años de prisión, pero el juez Michael Hanzman, la sentenció este miércoles en un tribunal de Miami-Dade a siete años de cárcel, seguido de cinco de libertad condicional.

La audiencia se extendió por horas, el fiscal del caso David I. Gilbert pidió una condena mínima de 13 años y medio de prisión y aseguró que nunca había visto un sospechoso de DUI actuar con tanta frialdad después de un accidente, mintiendo sobre el suceso en varias ocasiones.

“Este es el tipo de crueldad que es ofensivo”, dijo el fiscal.


La joven estudiaba en la Universidad Internacional de la Florida; los hechos tuvieron lugar el 15 de enero de 2016 en South Beach, cuando Jordana atropelló en el Mercedes-Benz de uno de sus tíos a dos agentes federales que estaban esperando un taxi en una acera, provocándole la muerte a Scott McGuire, agente del Departamento de Investigaciones de Seguridad Nacional.

El deceso de McGuire, dejó sin padre a Finn, su hijo de siete años, y viuda a Suzy Rivera, quienes mostraron gran afección por la pérdida en el momento de la audiencia.

La estudiante huyó de la escena del crimen e intentó esconder el auto, pero los investigadores lograron identificarla, y detenerla tras varios días, por lo que tuvo que declararse culpable el 23 de octubre de homicidio vehicular, abandonar el sitio de un accidente fatal y de conducir de manera imprudente.

En la audiencia de este miércoles, entre lágrimas, la joven declaró: “Entiendo que lo que hice estuvo mal. Nunca quise lastimar a nadie ni causarle a nadie ese dolor”.

El otro agente lesionado en el accidente aseguró que ha perdido la visión como la capacidad de recordar cosas: “Tengo manchas en la vista. Me ha afectado la memoria a corto plazo… Olvido las cosas”.

El caso de Rosales ha sido uno de los más sonados de DUI en Miami en los últimos años.

(Con información de El Nuevo Herald)