Según informó el Nuevo Herald, el boxeador cubano Yuriorkis Gamboa (25-1, 17 KO) subirá este sábado a un cuadrilátero en la remota Isla de Reunión sin tener al hombre con el cual se preparó en estos últimos tiempos y con el cual disfrutó de tiempos mejores: Ismael Salas.

El reconocido técnico tenía previsto llegar unos días previos al choque de Gamboa contra el sudafricano Malcom Klassen (33-6-2, 17 KO), pero quedaba claro este viernes que su papá Carlos sería el encargado de conducirlo en el combate, su primero tras un año de inactividad.

«Gracias a Dios mi padre se encuentra ya aquí conmigo, pero Ismael no estará en mi esquina», comentó Gamboa desde Saint-Denis, donde tendrá lugar el choque. «He tenido el apoyo de otro entrenador cubano, Pedro Díaz, pero mi papá será quien me suba».

De acuerdo con el llamado Ciclón de Guantánamo, debió partir antes para aclimatarse al ambiente en esa lejana isla francesa del Océano Indico y Salas debía reunirse con él después para finalizar la preparación, tras haber sostenido una velada en España el 10 de diciembre al lado de un púgil que pertenece a la familia real del emirato árabe de Qatar.

Pero, según el boxeador cubano, Salas habría demandado boletos de avión para él, su esposa e hijo, algo que fue rechazado por los organizadores de la cartelera, los cuales recalcaron que solo pagarían por un ticket del entrenador.


Otra complicación surgió cuando en redes sociales y sitios de internet aparecieron fotos de Gamboa en sesiones de práctica con Díaz, quien se encontraba en el remoto sitio por casualidad, pues el sábado sube al ring con su boxeador Hassan N’Dam, quien combate en la pelea estelar de la noche.

«Ismael se molestó mucho conmigo y me envió un mensaje muy fuerte, prohibiéndome la entrada a su gimnasio en Las Vegas y diciendo que era mejor que me quedara con Pedro», explicó Gamboa. «No creo que eso es justo conmigo. Yo he estado solo aquí y Pedro me ha estado ayudando para hacer el peso. Gracias a él he podido prepararme en estos días. ¿Qué podía hacer? Pedro me ha brindado su mano de cubano a cubano».