«Estoy superestresada»: cobros imprevistos desde el aeropuerto golpean a una cubana que viajó a la isla

Renta de autos en Cuba. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Una joven cubana residente en Miami denunció que tuvo que desembolsar 200 dólares adicionales al recoger un automóvil rentado tras su llegada a Cuba: 140 dólares por la gasolina y otros 60 entregados como propina al encargado del vehículo.

La viajera, identificada en redes sociales como Claudeliña, contó la experiencia en un video publicado en Facebook, grabado cuando todavía se encontraba en la terminal aérea. Su relato volvió a poner bajo la lupa los cargos imprevistos, la escasez de combustible y las deficiencias que enfrentan quienes alquilan vehículos para desplazarse por la isla.


«Cuando llego a recibir el carro, me dicen que tengo que pagar 140 dólares de gasolina. ¡140 dólares de gasolina!», afirmó la joven, visiblemente molesta. Para dimensionar la cifra, aseguró que ni siquiera el camión que utiliza junto a su familia en Estados Unidos requiere normalmente un desembolso semejante para abastecerse.

La propina elevó la cuenta hasta los 200 dólares

El pago por el combustible no fue el único gasto que, según su versión, apareció al momento de la entrega. Claudeliña sostuvo que también terminó dando 60 dólares de propina a la persona encargada de buscarle y entregarle el automóvil.

«Antes tú venías y se salvaba con 20 dólares, 25 dólares la persona que te busca el carro. Ahora hay que dar 60. O sea, que llegando por el aeropuerto tú tienes que soltar 200 dólares», lamentó.

La joven explicó que viajó en un vuelo de Delta Airlines y que, durante el proceso de recogida de equipajes, el suministro eléctrico se interrumpió tres veces. Los apagones no la sorprendieron tanto como los cargos asociados al automóvil, pues aseguró que aún no había abandonado el aeropuerto y ya se encontraba «superestresada».

«Lo estoy haciendo ahora porque después uno ve a la familia y se le olvida todo», comentó al explicar por qué decidió grabar el video antes de continuar su viaje.


Otros viajeros describen cobros todavía mayores

Las reacciones a la publicación sugieren que el incidente no sería aislado. Un internauta aseguró haber pagado 250 dólares por recibir el tanque lleno, mientras otro afirmó que en Santa Clara le solicitaron 100 dólares de propina de manera directa.

Varios usuarios calificaron estas prácticas como una forma de extorsión vinculada a la escasez y a la falta de controles efectivos. Aunque esas denuncias corresponden a testimonios personales y no establecen que exista una tarifa oficial de propina, describen un escenario en el que el viajero siente que debe pagar para obtener un servicio previamente reservado.

Una camagüeyana residente en Estados Unidos recordó una experiencia ocurrida en 2018. Según contó, su esposo reservó el auto con más de tres meses de anticipación, pero al llegar no había ningún vehículo disponible. Tras más de tres horas de reclamaciones, les entregaron uno demasiado pequeño para el equipaje, con el aire acondicionado defectuoso y una goma que se ponchó poco después de salir de La Habana.

Cuando reclamaron la sustitución del neumático, afirmó, responsabilizaron a su esposo de haber cambiado la goma original por una usada. La mujer aseguró que aquella experiencia determinó que no regresaran a Cuba.

La gasolina dolarizada encarece el alquiler de autos

La denuncia ocurre en medio de una profunda crisis de combustible. Desde el 15 de mayo de 2026, la corporación estatal Cimex aplica precios variables en divisas. La gasolina especial B100 fue fijada en 2,60 dólares por litro, mientras la B94 quedó en 2 dólares, la B90 en 1,90 y la B83 en 1,80 dólares por litro. El diésel especial alcanzó 2,20 dólares y el regular, 2 dólares, según la escala divulgada tras la liberalización de precios

El precio del combustible varía, por tanto, según el producto y el canal de comercialización. Los 140 dólares mencionados por Claudeliña corresponden al cobro que ella asegura haber recibido por abastecer el automóvil, no a una tarifa general confirmada para todas las agencias o aeropuertos.

La escasez agrava el problema. En mayo, estaciones de servicio de La Habana permanecían cerradas pese al aumento de los precios, mientras el combustible en el mercado informal llegó a ofrecerse entre 8 y 10 dólares por litro, de acuerdo con un reporte de Reuters.

Reservar y pagar desde el exterior no evita las sorpresas

Los testimonios acumulados durante 2026 muestran un patrón: muchos viajeros pagan la renta antes de volar, pero al recoger el vehículo encuentran diferencias en el combustible, desperfectos mecánicos o gastos que no habían sido explicados con claridad.

En julio, una cubana que necesitaba trasladarse desde La Habana hasta Cienfuegos contó que un servicio privado le pedía 450 dólares por un solo día. Optó por rentar un automóvil durante tres días por 320 dólares, pero el vehículo, que debía ser entregado con 35 litros de gasolina, llegó con apenas 18.

Un mes después, Rachel Zanabria difundió otro video en el que aseguró haber recibido su auto prácticamente sin combustible y quedarse varada antes de abandonar las inmediaciones del aeropuerto, pese a que esperaba un tanque abastecido.

Los casos reflejan cómo el deterioro del transporte, la falta de piezas, los apagones y la escasez de gasolina terminan trasladándose al visitante mediante tarifas elevadas y servicios imprevisibles. La ausencia de mecanismos transparentes de reclamación deja además al cliente con pocas opciones cuando el vehículo no coincide con lo contratado.

Qué conviene comprobar antes de aceptar el vehículo

Ante este escenario, los viajeros deberían pedir por escrito el precio total de la reserva, la cantidad de combustible incluida y cualquier cargo que deba abonarse al recoger el auto. También resulta conveniente fotografiar el tablero, el nivel del tanque, los neumáticos y la carrocería antes de salir de la instalación, además de exigir un comprobante por cada pago.

Las propinas, por definición, deben ser voluntarias. Si un trabajador presenta una gratificación como condición para entregar el automóvil, el viajero debería solicitar que el cargo aparezca desglosado en el contrato o recibo y dejar constancia de la reclamación ante la agencia.

El testimonio de Claudeliña resume el impacto inmediato de la crisis: había llegado para reencontrarse con su familia, pero antes de salir del aeropuerto ya había afrontado tres interrupciones eléctricas y un gasto adicional de 200 dólares. Su denuncia expone un sistema de alquiler en el que la reserva anticipada ya no garantiza ni un precio final claro ni un vehículo en condiciones adecuadas.


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