Iglesia de Jesús del Monte,
Diez de Octubre y Quiroga (Imagen de redes sociales, Gonzalo Morán)

La Habana amaneció entre escombros, el 28 de enero, día del natalicio del héroe nacional, José Martí, en el año en el que celebra los 500 años de su fundación, ayer domingo un potente tornado impactó la capital cubana, devastando todo a su paso, postes, techos y ventanales caídos, autobuses volcados, y vehículos aplastados por el peso del cemento, pero lo peor las pérdidas de vidas humanas, tres fallecidos, y más de 170 heridos hasta el momento, 12 de ellos en estado grave.


La periodista independiente Luz Escobar, confesó a Radio Martí: «esta zona de aquí de Luyanó es una zona de desastre. Aquí tal parece que pasó la guerra. Ayer aquí la gente vivió unos segundos de terror».

De acuerdo a la reportera del independiente diario cubano 14yMedio, el viento empezó a azotar de pronto, hasta que se empezó a sentir algo inusual «una ventolera que a la gente se le abrían las puertas y las ventanas».

Los destrozos han consternados a los vecinos, el panorama «es aterrador», aseguró Escobar.

La activista Miriam Leyva, residente de Centro Habana, dijo al medio de Miami que no pensó nunca que la tormenta hiciera tales estragos.


«Cuando pude comunicarme con familiares que viven en la zona más afectada (…) me contaron que había una destrucción muy grande», contó.

Julio Cesar García Martínez, residente de 10 de Octubre, uno de los barrios más afectados, explicó a Reuters que «se sentía como el motor a reacción de un avión grande».

«Los autos giraban en la calle, los techos se caían», agregó García Martínez, a quien una palmera le aplastó su viejo auto Lada.

La opositora Martha Beatriz Roque desde el municipio 10 de octubre, comentó que «un pedazo de la calle Santa Catalina que está cerrado porque colinda con el municipio Cerro, en Vento, y en esa zona, que hay un puente, los destrozos fueron bastante grandes».

«Hay muchos árboles en el piso, y muchos postes del tendido eléctrico en el piso. No tenemos electricidad, ni agua», añadió.

Según la disidente, el municipio 10 de octubre es uno de los más afectados por el meteoro.

Lázaro Díaz, un habanero que caminaba por la calle cuando el tornado se le vino encima, y pudo encontrar refugio en casa de un vecino, detalló: «se lo llevó todo. Perdimos el refrigerador, el aire acondicionado, el colchón, lo destrozó todo».

Díaz agregó que el techo de su vivienda salió volando con el viento. «Si no hubiera hecho eso, no estaría aquí hoy», apuntó.

En la casa de Doris, residente de la calle San José, entre Remedios y Quiroga, en Luyanó, el ruido del tornado se sintió «como un choque de tren».

En su vivienda «todo tembló y las puertas del escaparate se cerraron solas». En el barrio de Doris, los vecinos tuvieron que rescatar a un hombre, que perdió su casa.

«Lo sacamos de abajo de los escombros con el respaldo de la silla en la cabeza», describió la mujer.

Lidia, una jubilada que tiene su casa dañada porque una rama rompió el tanque de agua sobre la azotea y desprendió una ventana, confesó a 14yMedio «esto es lo más aterrador que he vivido en mis 82 años».