En la era de Donald Trump, los empleados públicos y legisladores se enfrentan a una de las tantas pesadillas que este gobierno podría traer: un sinnúmero de llamadas telefónicas de los norteamericanos que quieren alzar su voz.

Estas llamadas, que muchas veces nadie responde o suele aparecer el contestador automático, permiten medir el pulso de la opinión ciudadana, que al parecer no se encuentra contenta con algunos aspectos de la política de Trump, reporta la agencia de prensa AP.

Para tratar de resolver este dilema, desde el político más joven hasta el líder de la mayoría del Senado, el republicano Mitch McDonnell se ha sumado a buscar una solución.
En una entrevista radial donde McConell fue consultado sobre la polémica decisión del Presidente de suspender la entrada de personas y refugiados de siete países, en su mayoría musulmanes, el senador aseguró que están haciendo frente a esa situación.

«Agradezco que mucha gente de Kentucky nos haga llegar sus comentarios y por su paciencia con las líneas atestadas. Le comento a la gente que ha pasado por eso que la mejor forma de contactarme es online», expresó McConnell al conductor de WHAS AM Terry Meiners.


Aunque los trabajadores del Senado no confirmaron cuántas llamadas se registraron, se estima que sean múltiples puesto que las personas están acatando publicaciones hechas en las redes sociales que piden que llamen a sus legisladores, y un portavoz del líder demócrata del Senado, Charles Schumer, aseguró que habían recibido un promedio de 1,5 millones de llamadas por día esta semana.

La principal causa de la lluvia de llamadas parece ser el reciente nombramiento de Betsy DeVos como secretaria de educación.
«Unas 3.000 personas me han contactado para expresar su oposición a su nombramiento y solo 20 dijeron apoyarlo. De hecho, los teléfonos no paran de sonar. Hay senadores que no están respondiendo llamadas porque no quieren oír lo que les dicen», comentó el sentador demócrata Jon Tester.

Por su parte, la senadora de Alaska, Lisa Murkowski, quien se resiste al nombramiento, dijo que había recibido miles de llamadas de residentes de ese estado que expresan su preocupación por ese nombramiento. «Me han contactado por teléfono, por email y en persona», agregó.

La situación ha llegado a tal extremo que el senador Ben Sasse instaló un software que ofrece una capacidad ilimitada de recibir mensajes de voz, así el personal puede saber de dónde provienen y prioriza las del estado de Nebraska, que representa Sasse.

Senadores como el republicano David Perdue, quien publicó un enlace con un correo electrónico para publicar comentarios, acuden a las redes sociales para ofrecer alternativas. «Les aseguro que nuestro equipo trabaja diligentemente para responder a sus llamadas y sus mensajes», aseguró.

Por otro lado, muchos senadores prefieren responder ellos mismos algunas llamadas, como el optimista republicano Steve Daines.
«Llamaban de Montana. Me acuerdo de Missoula, Bozeman, Butte (localidades de ese estado)… Es bueno levantar el tubo y sorprender al que llama. No esperan que responda el senador. Es importante escucharlos y tener una conversación seria, civilizada», admitió.

Las redes sociales parecen ser las culpables de este incremento de llamadas, pues las personas publican los números telefónicos de legisladores de varios estados.
«Estamos experimentando un pesado volumen de llamadas. Respondemos todas las que podemos. Por favor sigan llamando hasta que consigan comunicarse», comentó a través de Twitter Dean Heller, el único republicano de un estado (Nevada) que ganó Hillary Clinton en las últimas elecciones generales.

Aunque por ahora solo los republicanos enfrentan este problema, es muy probable que pronto los demócratas también se vean afectados, cuando se analice la confirmación de Neil Gorsuch para la Corte Suprema, a la que se oponen rotundamente.